El paseo de olla: tradición que se mantiene en Risaralda

Sigue siendo una tradición arraigada, como espacio de encuentro familiar
y contacto con la naturaleza, mientras las autoridades reiteran medidas de
prevención para evitar riesgos asociados a crecientes súbitas, deslizamientos y al
uso de agua no potable.

El paseo de olla tiene sus raíces en las dinámicas campesinas y populares del país,
cuando las familias se desplazaban a los ríos cercanos para aprovechar el día,
cocinar con leña y compartir los alimentos preparados en casa. Más que una salida
recreativa, era una forma de encuentro comunitario ligada al territorio, al agua y a
los saberes tradicionales.

Con el paso del tiempo, esta práctica se trasladó también a contextos urbanos,
convirtiéndose en una costumbre recurrente durante festivos y vacaciones. La olla,
el fogón improvisado y el río se consolidaron como símbolos de una tradición
transmitida entre generaciones, asociada a la idea de descanso, celebración y
convivencia familiar.

Aunque hoy el paseo de olla convive con nuevas formas de turismo y recreación,
sigue siendo una expresión de identidad cultural. Su permanencia refleja la
importancia de las tradiciones populares en la vida cotidiana y la manera en que las
comunidades han construido, históricamente, espacios propios para el ocio y el
encuentro.

Viva un paseo seguro

Desde los organismos de gestión del riesgo se insiste en la necesidad de acatar las
recomendaciones de seguridad para el desarrollo del “paseo de olla”. Alfredo
Muñoz, director seccional de la Defensa Civil Colombiana en Risaralda, explicó que
hay recomendaciones a las autoridades locales, juntas de acción comunal y la
comunidad en general para mantener un monitoreo permanente de las condiciones de lluvias y del comportamiento de laderas, vías y quebradas, debido a la
probabilidad de deslizamientos de tierra y caída de rocas.

“En caso de evidencia de riesgo, evacuar preventivamente y no esperar a que el
evento ocurra. Evitar transitar o permanecer en zonas de derrumbe, taludes
inestables y vías con pérdida de banca. Mantener limpios canales, alcantarillas y
drenajes, no depositar escombros ni basura y asegurar techos y desagües”, explicó
el funcionario.

Muñoz recordó que, ante la probabilidad de crecientes súbitas en ríos y quebradas,
no se deben ubicar cambuches, fogones, vehículos o carpas en zonas bajas,
establecer puntos altos y seguros y mantener rutas de salida despejadas.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales mantiene alerta
naranja por la probabilidad de crecientes súbitas en el río San Juan Alto, en los
municipios de Mistrató y Pueblo Rico, en Risaralda. De igual forma, se reporta alerta
naranja en la cuenca del río Otún, debido a la posibilidad de crecientes súbitas del
caudal en los municipios de Santa Rosa de Cabal, Dosquebradas, Marsella y
Pereira. A su vez, el IDEAM declaró alerta roja por deslizamientos de tierra en el
municipio de Pueblo Rico, debido a la saturación de los suelos.

Ojo al uso del agua

Durante los paseos de olla es fundamental hacer un uso responsable del agua y
priorizar la salud de quienes participan en la actividad. Las autoridades recomiendan
llevar agua potable para la preparación del sancocho y otros alimentos, ya que el
agua de ríos y quebradas no es tratada y puede representar riesgos para la salud.
El uso de agua apta para el consumo humano ayuda a prevenir enfermedades y
garantiza una experiencia segura, sin afectar el disfrute de esta tradición.

 

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