Neverg Londoño Arias
La aspiración del gobierno de Donald Trump de anexar Groenlandia a Estados Unidos, no es tan nueva ni tan descabellada. La Geografía física determina que este territorio está ubicado sobre la placa tectónica del norte de América, separado de Canadá por el estrecho de Davis, posee abundantes recursos minerales y tierras raras para las nuevas tecnologías. Desde 1867 el gobierno estadounidense ha venido proponiendo a Dinamarca una negociación para su compra, para lo cual el presidente Trump ha reactualizado la propuesta, pero el gobierno danés ha reiterado que “Groenlandia no está a la venta y no puede venderse”.
Basados en los resultados obtenidos por hábiles negociadores estadounidenses y las ganancias de territorios como contraprestación por todos los líos en que se ha metido, Estados Unidos ha logrado apropiarse de enclaves territoriales de gran importancia económica, geopolítica y geoestratégica; comprando, presionando, realizando tratados, patrocinando conflictos, recibiendo donaciones y logrando anexiones: Alaska, Florida, Louisiana, Texas, territorios de México, California, Nevada, Utah, Gasden, Arizona, Nuevo México, Hawai, Filipinas, Puerto Rico, Guam y las Islas Vírgenes. Territorios bajo su autoridad o dependencia: Islas Marshall, Marianas, Ultramarinas, Samoa, de la Línea, Fénix e Islas del Pacífico; Micronesia y Palaos. El Canal de Panamá fue devuelto a los panameños y parece asunto “en remojo” para una posible intervención; y en la localidad de Guantánamo en Cuba en territorio alquilado “hasta que dejen de necesitarlo los estadounidenses”, posee una base militar y una prisión desde 1903.
Comprar Groenlandia parece difícil. En teoría, el derecho internacional defiende todo territorio habitado y delimitado bajo coordenadas aceptadas internacionalmente; se reconoce la autodeterminación de los pueblos y el respeto por su soberanía.
Groenlandia o tierra verde, tierra de los “kalaallits” es una isla considerada como territorio autónomo del Reino de Dinamarca. Posee una densidad de población de 1 habitante por cada 33.3 Km2. Los pobladores nativos: esquimales inuit de raíz indígena americana son afines a los europeos escandinavos, noruegos e islandeses, tradicionalmente chamánicos o luteranos. Las ciudades son pequeñas, pintadas con colores primarios, allí las distancias se miden en sueños o noches de pernoctada en cada trayecto, mientras el sonido ritual de los tambores tradicionales sirve para espantar los miedos. Lugar donde abundan los productos del mar; la agricultura y la ganadería solamente atienden algunas necesidades de subsistencia.
Groenlandia no está en venta, pero los deseos de su pretendiente apuntan a una disputa acalorada de su territorio.

