Por Pilar Salcedo Jiménez
Después de once años al frente de la Dirección Ejecutiva del Comité Departamental de Cafeteros de Risaralda, Jorge Humberto Echeverri se despide del cargo con la serenidad del deber cumplido y la nostalgia propia de quien deja una entidad que impulsó durante este tiempo.
Su salida obedece al retiro por pensión, una decisión tomada con responsabilidad y convencimiento: “Es tiempo de dar un paso al costado y permitir que nuevas personas le den oxígeno al Comité”, afirma.
Echeverri deja una entidad sólida, con finanzas sanas y, sobre todo, con una caficultura planificada y visionaria.
Durante su gestión se consolidó la estrategia “Risaralda, Diversidad de Perfiles”, hoy reconocida a nivel nacional e internacional. Bajo este sello, el departamento fortaleció asociaciones, creó una red de casi diez laboratorios de café, impulsó centros de tostión, promovió el valor agregado y posicionó a Risaralda como un territorio de cafés especiales. El resultado: más de 50 catadores Q-Grader, tostadores certificados, marcas propias, exportaciones y cafés premiados.
Uno de los logros más significativos fue el impulso a jóvenes y mujeres cafeteras, entendiendo que allí está el relevo generacional. “Hoy, más del 30 % del liderazgo gremial en los municipios es femenino, y cientos de jóvenes ven en el café una opción real de vida y emprendimiento”, indica.
Echeverri también deja un gremio unido, con 13 comités municipales articulados y una democracia cafetera fortalecida de cara a las próximas elecciones gremiales. “Me voy tranquilo, el gremio está cohesionado y trabajando por el caficultor”, aseguró.
Región de café
Por su retiro, Echeverri ha concedido muchas entrevistas. Indudablemente, una de las preguntas obligadas, es si seguimos siendo el Eje Cafetero. “Ese es un concepto que debemos asumir y defender todos los que habitamos este territorio. Históricamente, éramos un solo departamento: Caldas, del cual posteriormente se desprendieron Quindío y Risaralda.
En algún momento nos desmembramos, pero si hoy sumamos el área cafetera de Caldas, Risaralda y Quindío, podemos afirmar que, en conjunto, somos el segundo productor de café a nivel nacional, casi después de Huila. Ningún otro departamento del país ha vivido un proceso similar de división. Actualmente, estos tres departamentos producen cerca de dos millones de sacos de café entre todos.
También es importante tener en cuenta que la disminución del área cultivada en café no obedece a una pérdida general de vocación cafetera, sino principalmente a fenómenos urbanos. En el caso de Pereira, por ejemplo, la reducción ha sido muy marcada debido al desarrollo inmobiliario y al crecimiento de la ciudad”, señala.
Experiencia y nostalgia
La despedida no es un adiós definitivo. Como caficultor y agricultor, Echeverri seguirá ligado al sector desde afuera, aportando su experiencia de más de cuatro décadas. “Da nostalgia dejar el Comité, pero seguiré apoyando al café y al territorio que tanto queremos”, concluyó.
Una etapa se cierra en Risaralda, pero el aroma del café bien hecho —ese que hoy identifica al departamento— queda como testimonio de una gestión como la de Jorge Humberto Echeverri, que sembró futuro.
El dato
En RIsaralda hay 19.500 familias cafeteras.



