RAMIRO TABARES IDARRAGA COLUMNISTA
Por más de cinco décadas los gobiernos de turno sostuvieron una falsa narrativa, de cómo el precio de la gasolina era el componente más costoso dentro de la estructura de costos de cualquier bien o servicio. Todos los incrementos y alzas, los apoyaban en el precio de la gasolina, la cual decían hay que importarla, pagala en dólares y traída desde Texas a 6400 kms.
Para justificar sus mentiras crearon el Fondo de Estabilización de precios del combustible FEPC, donde presidentes irresponsables como Duque otorgaba subsidios a debe a grupos minoritarios como los dueños de camiones con tal de recibir apoyo electoral. Este asunto fue bien manejado por este gobierno y ya se pagó la deuda que el fondo había adquirido en gobiernos anteriores. El déficit del fondo se utilizó para aparentar precios bajos de los combustibles, cuando en realidad la deuda crecía. Para el Ministro Edwin Palma la rebaja se explica así: ” Se realizó un esfuerzo fiscal, junto con condiciones favorables del entorno económico y ajustes estructurales en el sistema de precios de los combustibles, con lo que se permite que a partir del primero de febrero se inicie la reducción del precio de la gasolina, de manera ordenada, gradual y sostenible. Estamos revisando las cifras de manera responsable junto con el Ministerio de Hacienda. Lo cierto es que la promesa del señor presidente empieza a hacerse realidad desde el primero de febrero, con una disminución gradual y progresiva, pensada para cuidar la economía del país y el bolsillo de la gente”.
Esta rebajadona, unida al aumento del salario mínimo, desmonte de peajes y control de precios de la canasta, explican la reactivación económica, donde indicadores como ingresos, empleabilidad y reducción de costos de producción, explican y fundamentan los tiempos gloriosos. La tradición enseña que al pueblo colombiano siempre le han pasado la cuenta de cobro. Los desastres naturales, las quiebras financieras, el alza de dólar, el corrido de Lucio Vasquez, la pandemia y miles de otras causas eran utilizadas para cargarlos de impuestos, tributos y cargas fiscales. Pastrana, Uribe y Santos crearon impuestos directos y al consumo para ayudar a sus amigos los banqueros, además fueron generosos con las concesiones viales vitalicias y donde el estado siempre pierde. También aprovechaban cualquier reforma tributaria para darles exoneraciones y exclusiones tributarias; mientras al trabajador lo cargaban de tributos.
Este gobierno ha asumido con seriedad y austeridad el manejo fiscal del país y ahí están los resultados.

