El exnarcotraficante colombo-alemán Carlos Lehder, fundador del cartel de Medellín, volvió a referirse a su prolongada experiencia en cárceles de máxima seguridad de Estados Unidos para describir cómo sería la reclusión que enfrenta Nicolás Maduro en la prisión federal de Brooklyn, en Nueva York. En declaraciones hechas en el pódcast Más allá del silencio, Lehder calificó este tipo de confinamiento como “el planeta oscuro”, al aludir a las duras condiciones y al aislamiento extremo que, según él, marcan la vida diaria de los internos.
Desde su captura y traslado a territorio estadounidense, Maduro permanece recluido en el centro penitenciario de Brooklyn, una cárcel que ha sido señalada en distintos informes periodísticos por su severidad y por haber albergado a reclusos de alto perfil internacional. Aunque Lehder no estuvo en ese mismo establecimiento, sí pasó más de 30 años en prisiones de máxima seguridad en Estados Unidos, experiencia que utilizó para contextualizar el tratamiento que reciben los considerados presos de “alta peligrosidad”.
El ex capo recordó que, tras su extradición, fue presentado ante un juez en menos de 48 horas y recluido inmediatamente bajo estrictas medidas de seguridad. “Allá lo internan a uno según su grado de peligrosidad. Ellos consideraban que yo era uno de los más peligrosos del mundo. Hoy asumo que es el mismo caso con Nicolás Maduro”, afirmó.
Lehder describió las celdas como espacios reducidos, de entre tres y cinco metros cuadrados, sin acceso a luz solar ni contacto humano. Según su testimonio, el confinamiento solitario implica vigilancia permanente, con rondas horarias de los guardias y un régimen en el que la comunicación es prácticamente inexistente. “No hay sol, no hay conversación, no hay contacto humano. Solo ves a los guardias cuando te llevan la comida”, relató.
El exnarcotraficante explicó que los reclusos apenas tienen derecho a unas pocas horas semanales en un patio, sin interacción con otros internos. “No hay privilegios ni recreación. Te dan ropa gruesa para soportar el frío y ese es todo el ‘beneficio’”, señaló, al recordar que incluso la comida era traída de otras prisiones y que las condiciones eran, a su juicio, “inhumanas”.
Lehder también abordó el impacto psicológico del aislamiento prolongado y aseguró que tuvo que entrenar su mente para sobrevivir al encierro. “El juez sentenció a que mi cuerpo estuviera encerrado, no mi mente. Uno tiene que convertirse en su propio psicólogo”, dijo, al tiempo que reconoció que recordar su vida en libertad le generaba depresión.
Finalmente, comparó su situación con la que ahora enfrenta Maduro y sostuvo que este tipo de confinamiento es considerado una forma de tortura en algunos países de Europa. “Es una tortura que uno mismo busca con sus acciones”, afirmó, al señalar que, en su opinión, el exmandatario venezolano terminó enfrentando las consecuencias de años de abusos de poder y violaciones a los derechos humanos.
Las declaraciones de Lehder han reavivado el debate sobre las condiciones de reclusión en las cárceles de máxima seguridad de Estados Unidos y el impacto físico y mental que este régimen tiene sobre quienes son considerados presos de alto riesgo.



