Desde VIGÍA Cívica volvemos activar alarmas, semejantes a las de 2019, por la
intersección de Corales. Denuncias recientes del exconcejal y profesor Steven Cárdenas,
sustentadas en documentos del propio contratista, evidencian serios problemas de
planeación que ponen en duda no solo el costo final del proyecto, sino su viabilidad
técnica y social.
La obra, estimada inicialmente en cerca de $100.000 millones, fue contratada en 2025
sobre estudios elaborados en 2015, a pesar de que era evidente que estos no respondían
a las condiciones actuales de movilidad del sector. El constructor recibió también la tarea
de actualizar los diseños. Al hacerlo, la cantidad de predios necesarios aumentó de 35 a
51. Hoy no existe claridad sobre cómo se financiará la adquisición de los 16 predios
adicionales ni sobre el valor real que terminará costando la obra.
Al revisar la misma documentación que ha servido de base para las advertencias del
profesor Cárdenas, encontramos una carta del contratista, fechada el 11 de noviembre,
que detalla los riesgos de no adquirir esos predios. Por ejemplo, en la manzana 0367,
contigua a la Avenida de Las Américas, donde las edificaciones están hasta cinco pisos
por encima del nivel de la vía, el nuevo diseño —que incluye el soterramiento de la
avenida— haría imposible garantizar accesos adecuados, pues no habría espacio para
calzadas de servicio. Varios predios quedarían sin conexión funcional con la vía pública.
En la manzana 0782, en Laureles II, la situación no es menos grave. Mantener dos
predios impediría la continuidad del andén y generaría una pendiente superior al 18 % en
un tramo de 41 metros, cuando la Norma Técnica Colombiana NTC 4774 solo permite
hasta el 10 % por 15 metros. Esto comprometería la seguridad de peatones y personas
con movilidad reducida.
El contratista es explícito: avanzar sin adquirir esos predios implica riesgos serios para la
seguridad vial y peatonal, limita soluciones urbanísticas adecuadas y podría convertir la
obra en un nuevo foco de conflicto urbano. En otras palabras, Pereira correría el riesgo de
reemplazar un problema por otro, igualmente grave.
El panorama financiero tampoco es alentador. De los $100.000 millones asignados, cerca
de $40.000 millones ya se destinaron a compra de predios y $62.000 millones están
comprometidos en estudios, diseños, obra e interventoría. No quedan recursos para
nuevas adquisiciones. A esto se suma el tiempo: aunque el contratista advirtió desde
noviembre que la falta de predios afectaría el cronograma desde el 30 de marzo, dos
meses después no se conocen ofertas de compra del municipio.
Todo esto evidencia una planeación deficiente. El municipio firmó un contrato de más de
$54.000 millones sin diseños definitivos, por lo que ninguna de las partes sabía con
certeza como se construiría la obra.
Por ello, hacemos un llamado a los gremios de ingenieros de Risaralda para que revisen
con rigor técnico el nuevo diseño, evalúen la necesidad real de los predios adicionales y
orienten al gobierno local. Pereira no puede repetir el mismo error en el mismo lugar.

Nuevas alarmas por la I.Corales
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