Luis Miguel C?rdenas Villada
Columnista
El cangrejo con su caminar en reversa ha permitido que los humanos le utilicen para enunciar eufemásticamente un comportamiento particular como lo es avanzar hacia atr?s o mejor asechar y atacar de espaldas. No es propio de seres inteligentes leales, no fieles, utilizar el camino equivocado deliberadamente para obtener una prebenda. Cuando se act?a de manera p?rfida es pretender con trapisondas obtener un resultado que solo beneficia un instinto desalmado y perjudica a un sentimiento colectivo de bondad.
Flaco favor se le presta a una sociedad cuando la política electoral dirigida a obtener un resultado previamente concebido, predomina sobre anhelos colectivos de tener una organizaci?n estatal o gobierno justo, equitativo y transparente. Cuando prevalece una actitud descomedida que solo beneficia a algunos pocos individuos en detrimento de otros muchos se est? frente a un verdadero ?cambiazo ?politiquero y tramposo. Una cosa es gobernar cumpliendo competencias y responsabilidades y otro bien diferente es actuar bajo el odioso y nefasto principio colombian?simo que reza: ?Alcalde pone Alcalde?
Los preclaros principios esbozados en Programas de Gobierno se convierten en perversos fundamentos de desgre?o por lo p?blico cuando como el cangrejo se avanza hacia atr?s. Cuando se cambian las directrices de un buen gobierno por un instinto caprichoso de poder eterno se est? frente a un modelo pol?tico desafortunado e hip?crita. Se posa de caudillo inmaculado y con sonrisa permanente se inauguran obras, casi todas inconclusas t?cnicamente, para sustentar una imagen capaz de inducir decisiones electorales, para de esta manera mantener el poder aun debajo del trono. Como en el nazismo una mentira se vuelve verdad cuando sale y regresa convertida en realidad manipulada. El atrevimiento radica en atribuirle a la democracia esta actitud farisea..
Pretender ocultar la historia, desapareciendo la verdad aut?ntica, cerrando los centros de archivo, se?alando a la Justicia Transicional, borrando centros de documentaci?n y bibliotecas, haciendo trizas los acuerdos de Paz, objetando la JEP, relevando la c?pula militar y cambiando funcionarios a discreci?n, es realmente un desafuero perverso y maniqueo propio de una sociedad que no respeta ni su propia real historia; por eso se ve obligado a repetirla con todas sus malas implicaciones.
El reflejo de lo nacional se ve en lo regional y local. Gobernadores y Alcaldes se trenzan en una lucha de intereses miserables para poder mantener el poder bajo la hip?crita actitud de liderazgo propuesto mas no concretado , cambian sus estructuras de gobierno por estructuras de poder y solo les interesa que su sucesor sea de su cuerda donde El act?a como ?nico due?o. Mientras esto sucede las estructuras de Estado se debilitan y tanto a potenciales electores como a aleatorios elegidos poco o nada les importa, lo ?nico que afecta es la perpetuidad de ?l y el asistencialismo del resto. El Alcalde de Pereira pide renuncias por doquier, las acepta, a hoy solo le interesa promover su Candidato y los buenos funcionarios de ayer, son remplazados por otros no tan buenos con el fin de alentar un Candidato impulsado por el Alcalde con su estrategia de zonales dirigidos por el burocratismo. Mientras esto sucede, la ciudad entra en la peor de sus indefiniciones. ?Qu? tal esa? ?Qu? piensan los otros candidatos?

