Tras el freno de la Corte, el Gobierno Petro prepara el camino para una nueva reforma tributaria

La suspensión del decreto de emergencia económica por parte de la Corte Constitucional alteró de forma sustancial la estrategia fiscal del Gobierno de Gustavo Petro. Con la herramienta excepcional en pausa, el Ejecutivo perdió una vía rápida para asegurar recursos y quedó frente a un escenario complejo: un Presupuesto General de la Nación aprobado, pero con un faltante significativo de ingresos para ejecutarlo en los términos previstos.

De acuerdo con versiones conocidas por La República, en el Gobierno ya se da por hecho que será necesario presentar ante el Congreso una ley de financiamiento o una reforma tributaria ordinaria que permita cubrir el vacío fiscal que dejó la decisión del alto tribunal. El objetivo es retomar por la vía legislativa regular varias de las medidas que se buscaban implementar bajo la declaratoria de emergencia.

La postura oficial fue confirmada por el viceministro técnico de Hacienda, Leonardo Pazos, quien reconoció que el margen de maniobra del Ejecutivo se redujo de manera drástica. Según explicó, la emergencia económica no respondía a una motivación política, sino a la falta de alternativas luego de haber agotado los mecanismos ordinarios de recaudo.

Con el decreto suspendido, la normativa vigente obliga al Gobierno a realizar un ajuste automático del gasto si no se aprueba una ley que respalde los ingresos faltantes. En términos generales, el recorte podría ascender a cerca de $16 billones, una cifra que pondría bajo presión a ministerios y programas considerados estratégicos dentro del plan de gobierno.

Para evitar ese escenario, el Ejecutivo comenzó a enviar señales claras al Congreso. El mensaje central es que, aunque una nueva reforma tributaria enfrenta resistencias políticas y un desgaste evidente, sigue siendo la opción preferida frente a un recorte generalizado del gasto público que afectaría la ejecución de políticas sociales y de inversión.

En paralelo, el Ministerio de Hacienda mantiene abierta una alternativa que hasta ahora había sido tratada con cautela: un mayor recurso al endeudamiento. El ministro Germán Ávila ha admitido que, si las condiciones lo exigen, el Gobierno podría recurrir a la emisión de deuda interna mediante la colocación de Títulos de Tesorería (TES). No obstante, desde la cartera económica insisten en que esta vía va en contravía del objetivo de sanear las finanzas públicas y aumenta la presión sobre los recursos futuros del Estado.

Antes del frenazo de la Corte, el Ejecutivo había estimado que las medidas asociadas a la emergencia permitirían un recaudo cercano a los $12 billones, fundamentales para equilibrar las cuentas de 2025. Estos recursos provenían de ajustes administrativos para mejorar la eficiencia del sistema tributario, modificaciones a impuestos existentes —como el gravamen al patrimonio— y nuevos cargos al consumo de productos como alcohol y tabaco, además de mayores aportes del sector financiero y minero-energético.

En este contexto, el Gobierno enfrenta un triple desafío: evitar un recorte abrupto del gasto, no disparar los niveles de deuda y lograr consensos políticos suficientes para aprobar una nueva reforma tributaria. La suspensión del decreto de emergencia no cerró el debate fiscal; por el contrario, abrió un nuevo capítulo en el que el Ejecutivo deberá jugarse su apuesta en el Congreso.

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