La 68.ª edición de los premios Grammy estuvo marcada por la música, pero también por un fuerte mensaje político que unió a gran parte de la industria contra las políticas migratorias en Estados Unidos. El momento más contundente de la noche lo protagonizó Bad Bunny, quien al recibir uno de sus premios lanzó un contundente “fuera ICE” y defendió a la comunidad migrante ante millones de espectadores.
El artista puertorriqueño hizo historia al ganar el Grammy a álbum del año con DeBÍ TiRAR MáS FOToS, convirtiéndose en el primer disco completamente en español en imponerse en la categoría más importante de los premios. Con este triunfo, desbancó a favoritos como Mayhem, de Lady Gaga, y Swag, de Justin Bieber. Además, Bad Bunny sumó otros dos galardones: mejor álbum de música urbana y mejor interpretación de música global por EoO.
Antes de agradecer a su equipo y a Dios, el cantante decidió enviar un mensaje político directo: “Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: fuera ICE”. Luego, profundizó en su postura al afirmar: “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens, somos humanos y somos americanos”, en referencia a la situación que enfrentan millones de inmigrantes en Estados Unidos.
Una gala marcada por la protesta
El pronunciamiento de Bad Bunny no fue aislado. Varios artistas aprovecharon la ceremonia para manifestarse en contra del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y del clima político que vive el país. Lady Gaga, Billie Eilish y Justin Bieber portaron pines reivindicativos, mientras que los discursos de aceptación reforzaron el mensaje de unidad y rechazo a la criminalización de la migración.
Billie Eilish calificó de injusta la situación migratoria en Estados Unidos, y Olivia Dean, ganadora a mejor artista nuevo, recordó el legado de los inmigrantes en su propia historia: “Estoy aquí como nieta de un inmigrante. No estaría aquí sin ellos”.
El tono político de la gala contrastó con ediciones anteriores y se dio en medio de un ambiente de tensión nacional, tras recientes hechos de violencia ocurridos durante protestas contra redadas migratorias.
Kendrick Lamar, el más premiado
En lo musical, el gran ganador de la noche fue Kendrick Lamar, quien por segundo año consecutivo se llevó cinco premios y rompió el récord de Jay-Z como el rapero con más Grammy en la historia, alcanzando 27 estatuillas. Lamar ganó grabación del año por Luther, su colaboración con SZA, premio que recibió de manos de Cher, quien protagonizó uno de los momentos más comentados de la noche al confundir el nombre de la canción con el del cantante Luther Vandross.
Lejos de incomodarse, Lamar tomó el error con humor y explicó que Vandross es una de sus grandes influencias, razón por la cual incluyó un sample de If This World Were Mine en el tema ganador.
Emoción y espectáculo
La gala también dejó espacio para la emoción y el espectáculo. Bruno Mars y Rosé abrieron la noche con APT, Sabrina Carpenter sorprendió con una puesta en escena ambientada en un aeropuerto, y Lola Young se robó las risas al admitir, entre lágrimas, que no tenía discurso preparado al ganar mejor actuación pop en solitario por Messy.
Lady Gaga amplió su legado con dos nuevos premios y Cher cerró uno de los momentos más emotivos al recibir un reconocimiento a su trayectoria, recordando que, incluso en tiempos difíciles, “la música nunca se detiene”.
Entre premios, actuaciones y discursos, los Grammy 2026 quedarán en la memoria no solo por sus hitos musicales, sino por convertirse en un escenario de protesta y defensa de los derechos de los inmigrantes, con Bad Bunny como una de las voces más firmes de la noche.



