El esperado encuentro entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump dejó una primera señal de distensión tras meses de desencuentros diplomáticos. La reunión, que se llevó a cabo este martes 3 de febrero de 2026 en el Despacho Oval de la Casa Blanca, concluyó con un ambiente favorable y un mensaje de apertura al diálogo por parte del gobierno estadounidense.
Aunque los detalles de la conversación se mantienen bajo reserva, desde Washington se destacó el clima en el que se desarrolló el cara a cara. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró ante los medios que el presidente Trump se mostró animado y receptivo durante el encuentro. “El presidente estaba en una actitud muy positiva y esperaba con entusiasmo reunirse con el presidente Petro”, señaló la vocera minutos después de finalizada la cita.
El diálogo entre ambos mandatarios se extendió por más de una hora y marca un punto de inflexión en una relación que durante el último año estuvo marcada por choques públicos, acusaciones cruzadas y profundas diferencias en temas sensibles como la política antidrogas y la visión de la agenda internacional. Pese a ese antecedente, fuentes cercanas a las delegaciones coincidieron en calificar la reunión como respetuosa y productiva.
Tras el encuentro, la Casa Blanca divulgó imágenes oficiales que evidencian el tono institucional de la reunión, reforzando la idea de un acercamiento entre ambos gobiernos. De acuerdo con Leavitt, un pronunciamiento oficial será difundido posteriormente a través de los canales del presidente Trump, lo que permitirá conocer con mayor claridad los puntos tratados y los eventuales compromisos adquiridos.
Por su parte, el presidente Gustavo Petro abandonó la Casa Blanca al término de la reunión y se trasladó a la Embajada de Colombia en Washington, desde donde se espera una declaración oficial en las próximas horas.
Aunque aún no se conocen anuncios concretos, el mensaje inicial apunta a una voluntad mutua de recomponer las relaciones bilaterales. El encuentro deja abierta la puerta a una nueva etapa en el vínculo entre Colombia y Estados Unidos, en un momento clave para la región y para ambos gobiernos.



