Código Mariposa, un bálsamo para madres de bebés no nacidos

Desde diciembre pasado el Hospital Universitario San Jorge de Pereira implementó esta novedosa estrategia para brindarles apoyo y acompañamiento a las mujeres que sufren la pérdida prematura de sus hijos. Es el primero en la región en la aplicación de la llamada Ley de Brazos Vacíos.

 

Óscar Osorio Ospina

La pérdida de un hijo es uno de los más dolorosos episodios que debe soportar una madre, sobre todo cuando ésta se produce en la etapa de gestación o en los primeros días del nacimiento, con graves secuelas para su salud mental.

En Colombia desde el 2023 se expidió la Ley 2310, conocida como la Ley de Brazos Vacíos, la cual ordena la expedición de un lineamiento técnico para la atención integral y el cuidado de la salud mental de la mujer y la familia en casos de duelo por pérdida gestacional o perinatal.

Desde diciembre pasado, el Hospital Universitario San Jorge de Pereira implementó el Código Mariposa, una novedosa estrategia para brindarles apoyo y acompañamiento a las mujeres que sufren la pérdida prematura de sus hijos, como lo ordena la Ley de Brazos Vacíos.

Clara Franco Ramírez, coordinadora de la Unidad Neonatal del Hospital San Jorge

Clara Franco Ramírez, coordinadora de la Unidad Neonatal del San Jorge, explicó que el Código Mariposa está enfocado en el cuidado de las madres que pierden a sus bebés antes de que nazcan o en las primeras semanas posteriores al parto. “Lo que se busca es darles un acompañamiento a estas mujeres que están pasando por una situación bastante traumática, a fin de que la atención en salud no genere mayor revictimización y que, para cuando salgan del hospital, no se vayan con las manos vacías, sino que se pueda generar unas memorias del nacimiento de sus bebés”, señaló.

Si bien para el personal de la salud, posiblemente estos bebés no existieron porque en realidad nunca se certificó que nacieron vivos, pero la situación es muy diferente para las mamás, para ellas y sus familias esos bebés son reales y, seguramente, ya tenían un nombre y un primer ajuar que los esperaba en casa.

En consecuencia, el primer componente de esta estrategia es la forma como se les trata a estas personas en las instituciones de salud. Al respecto, la doctora Franco indica que: “Hoy en día, muchas veces lo que van a encontrar esas mujeres en los servicios de salud son expresiones como “eso no vale la pena”, “eso no es nada”, “ya vas a tener otro bebé”.  Por lo general, esa es la forma en que el personal de salud se refiere a esa mamá y a ese bebé que no nació. Así que el primer objetivo es cómo tratamos a esa mamá y que ella sienta y entienda que no está sola, puesto que el personal de salud la está acompañando en este proceso”.

Las madres que acogen al Código Mariposa reciben esta caja con el certificado de Bebé en el Cielo

Lo segundo es la formación de memoria.

“A pesar de que estas mamás no reciben un certificado de nacimiento vivo, como lo tiene cualquier otra cuando sale con su bebé, nosotros les entregamos un certificado de nacido vivo simbólico con todos los datos del bebé y donde se pueden imprimir las huellas de sus manos o de sus pies, en esencia es el certificado de su bebé en el cielo”, indica la directora de la Unidad Neonatal.

Si las mamás toman la decisión de aceptar este protocolo, se les entrega una caja que contiene el certificado de bebé en el cielo con toda la información de sus medidas antropométricas y sus huellitas, un peluche en forma de corazón o de osito, una bolsa transparente con un mechón de cabello y una cobija que es la que traen o la que pensaban darle a su hijo o una donada por el hospital.

La doctora Franco Ramírez señala que a las mamás también se les autoriza que carguen al bebé a pesar de no estar vivo y que lo vistan si las condiciones clínicas lo permiten, para que vivan ese duelo como parte del proceso.

Desde diciembre cuando en el San Jorge comenzó a regir el Código Mariposa, constituyéndose en el primer hospital en la región en aplicar la Ley Brazos Vacíos, cinco madres que perdieron a sus bebés se han acogido a este novedoso protocolo.

En el área de ginecología se atiende todo lo relacionado con la parte hormonal del embarazo, con el acompañamiento permanente de psicología, donde todas las mamás son valoradas y, en caso de ser necesario, también se les brinda atención por psiquiatría. En el San Jorge se les presta el acompañamiento inicial durante la estancia hospitalaria, de ahí en adelante y dependiendo de la situación que se evidencie, se procura garantizarles que su EPS le continúe la atención por psicología o por psiquiatría en la cantidad las sesiones que necesite para completar el proceso de duelo.

En días pasados, se hizo la presentación del Código Mariposa al personal del San Jorge, desde médicos hasta camilleros y auxiliares, que están en contacto con estas pacientes, que constituyen una población que está en condición de vulnerabilidad, y pasando por una situación difícil, a fin de no revictimizarlas.

“El Hospital San Jorge lo que quiere es que todos estemos sensibilizados a no continuar con maltrato a las mamás, sino que se sientan acogidas por el personal de salud, que están ahí para el acompañamiento”, puntualizó Clara Franco, la coordinadora de la Unidad Neonatal.

Ley de Brazos Vacíos

Ley 2310 de 2023 demanda la elaboración lineamientos para la atención integral, que garanticen el derecho a transitar el proceso de perdida gestacional o perinatal. Por tanto, las personas gestantes, sus familias y comunidades tendrán, entre otros, los siguientes derechos:

  1. A recibir atención integral, adecuada, veraz, oportuna y eficiente, de conformidad, a sus costumbres, valores, creencias y a su condición de salud. 
  2. A tener una comunicación asertiva con los prestadores de atención en salud mediante el uso de un lenguaje claro, fácil de comprender, pertinente, accesible y a tiempo, acorde con las costumbres étnicas, culturales, sociales y de diversidad funcional de cada persona con capacidad de gestar. 
  3. A ser tratada con respeto y sin discriminación, de manera individual y protegiendo su derecho a la intimidad y confidencialidad, incluida la información sobre resultados de pruebas de laboratorio, a no recibir tratos crueles, inhumanos ni degradantes, a que se garantice su libre determinación y su libertad de expresión.

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