Por James Cifuentes Maldonado
A tres semanas de los comicios del próximo 8 de marzo, Colombia, literalmente, se juega el rumbo en el espectro nacional y en la geopolítica del conteniente americano, habida cuenta de los fenómenos que se han venido dando con posterioridad a la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, inclinando la balanza en la región con un resurgir de la derecha, donde, Lula en Brasil, Sheinbaum en México y Petro en Colombia, se mantienen como unas de las pocas voces disonantes, aunque la verdad uno no sabe que pensar luego de la guerra arancelaria iniciada por Trump que prácticamente arrodilló al mundo, empezando por Europa que vive la peor crisis de liderazgo luego de la segunda Guerra Mundial.
Como siempre, la conformación del nuevo congreso será trascendental como condicionante en la orientación de la agenda política del país que, ahora más que nunca, se mueve en la disyuntiva ideológica de la izquierda, que tiene el poder, y de la derecha que pugna por recuperarlo, lo cual dependerá de las decisiones que tomemos en la primera y en la segunda vuelta de la elección presidencial, en cuya carrera se ha dado esa feria opaca y oportunista de la recolección de firmas que terminaron en avales y finalmente en unas consultas que en principio pensábamos eran inoficiosas, porque en ellas no habría de definirse nada ya que, al decir de las encuestas, la conversación se reducía a solo a dos candidatos.
Pensábamos que la disputa presidencial se reducía a dos, antes de que el expresidente Uribe diera su respaldo a Paloma Valencia y antes de que Roy Barreras entrara en la conversación, por cuenta de la infortunada decisión del Consejo Nacional Electoral de marginar a Iván Cepeda de la Consulta Frente por la Vida, donde prácticamente Roy quedó corriendo solo y con la gran oportunidad de hacerse con la simpatía de los indecisos y de quienes no se sienten cómodos en los extremos y reclaman una opción menos radical, más conciliadora.
Aunque el Centro Democrático ha tenido un importante respiro con los resultados de las encuestas sobre la consulta de la centro derecha, seguramente, aunque la gane de lejos, no le alcanzará para pasar a la segunda vuelta presidencial, a la cual creíamos que fijo llegaba Abelardo de la Espriella, alias el Tigre, junto con Cepeda al que creíamos amo y dueño de los votos de la izquierda, supuesto que ya está en duda por la inmejorable posición en la que ha quedado Roy Barreras, quien, aparentemente con el respaldo de Petro, tiene la oportunidad de proyectarse como el candidato más conciliador de todos, con las mayores posibilidades de interpretar la inclinación hacia la derecha dictada desde el norte y al mismo tiempo de aplicar los mecanismos de corrección que se requieren luego del gobierno de la Colombia Humana con algunos avances sociales pero con tantos yerros y sobresaltos.
Lo que no logro descifrar es lo que ha sucedido con Fajardo y con Claudia López, que prácticamente se suicidaron, electoralmente hablando; Fajardo por no dar su brazo a torcer frente a una consulta, quedando por fuera sin necesidad de irse a ver ballenas y, Claudia, al prestarse para esa consulta de dos con Leonardo Huerta, mi suertudo paisano, al que prácticamente se le apareció la virgen y ganará, sea cual sea el resultado.

