Los “mega acosadores”

Fabián Henao

La reciente captura de un sujeto masturbándose en pleno articulado del Megabús no es una anécdota aislada, sino la punta del iceberg de una perversión sistemática en el transporte masivo de la ciudad. Según la misma Policía Metropolitana de Pereira, las cámaras han revelado un inventario perverso: al menos seis delincuentes identificados han convertido el transporte masivo en su centro de cacería personal. Lo que algunos llaman “incidentes” es, en realidad, una persecución donde el tumulto sirve de camuflaje para que estos sujetos vulneren la integridad de los pasajeros con total descaro.
Resulta ofensivo que hayamos tenido que llegar a este punto de degradación para que las autoridades activen una “inteligencia” preventiva. La seguridad no puede ser un anuncio publicitario de ocasión, sino una garantía permanente de que nadie será ultrajado mientras intenta llegar a su destino en un servicio que cada uno paga de su propio bolsillo.
La cifra de 20 comparendos en lo que va del año es mínima, frente a la magnitud del asedio que viven los usuarios a diario. Tratar tocamientos e insinuaciones obscenas como simples “conductas indebidas” sujetas a una multa, es una invitación a la reincidencia. No necesitamos más comparendos de papel que terminan en el olvido; es necesaria una respuesta judicial que sea real sobre estos individuos, pues una multa no cura el trauma ni detiene a un depredador convencido de su invisibilidad.
Recuperar la fe en el Megabus exige mucho más que operativos de reacción. El derecho a la movilidad en Pereira se ha convertido en un deporte de alto riesgo donde la vulnerabilidad es la norma y la vigilancia, ha sido poca. Si la administración y la policía no logran sostener una presencia real y permanente, el articulado seguirá siendo la caja del acoso. La vigilancia no es un favor que le hacen a los ciudadanos; es la obligación mínima para que el transporte público deje de ser el escenario predilecto de aquellos a los que la lujuria les cogió ventaja. No hay justificación, son enfermos y depredadores sexuales.

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