Seis de los 14 municipios figuran en los mapas de riesgos elaborados por la Misión de Observación Electoral, MOE, por situaciones de fraude o de violencia, de cara a los comicios tanto para Congreso como para la Presidencia de la República.
Óscar Osorio Ospina
En la actual campaña política, Mistrató está en la mira de las autoridades y observadores electorales por cuanto es el único de los 14 municipios de Risaralda que se considera en riesgo extremo. Pero también Pueblo Rico, Quinchía, Santuario, Belén de Umbría y Pereira aparecen en los mapas de riesgo elaborados por la Misión de Observación Electoral, MOE, de cara a las votaciones para el Congreso de la República, previstas para el domingo 8 de marzo.
Este documento, previo a la jornada de votaciones, precisa que en Colombia hay 383 municipios en riesgo por factores indicativos de fraude electoral para Cámara de Representantes y 334 para Senado, 339 presentan riesgo por factores de violencia y 170 municipios riesgo electoral consolidado.
Según la MOE, para Risaralda el caso más preocupante corresponde a Mistrató que pasó de ser un municipio sin riesgo en las elecciones del 2022 a uno de riesgo extremo, situación que comparten otras 80 poblaciones en todo el país. Esto indica que allí coinciden riesgos asociados tanto a factores indicativos de fraude electoral como a factores de violencia por lo que se recomienda a las autoridades realizar presencia institucional mediante comisiones de seguimiento electoral.

Mistrató, con un total de 12.915 votos, representa el 1.5% del potencial electoral de Risaralda que para este año fue fijado en 875.734 ciudadanos habilitados para votar.
Para las elecciones de Senado, la MOE indica que en Santuario existe riesgo por factores indicativos de fraude electoral y para la Cámara, estos factores de riesgo están presentes en Mistrató, Quinchía y Santuario. A su vez en el mapa de riesgo por factores de violencia aparecen Mistrató, Pueblo Rico, Belén de Umbría y Pereira
En general, los factores asociados a riesgo de violencia corresponden a la alta injerencia armada y control territorial consolidado, alta intensidad del conflicto y disputa armada abierta, violencia fragmentada y presencia de actores múltiples, impactos humanitarios críticos y control coercitivo y violencia política y afectaciones a libertades civiles.
Para las elecciones de los nuevos Senadores y Representantes a la Cámara, así como para las elecciones presidenciales, la MOE le ha encomendado esa tarea a la Corporación Vigía Cívica que dirige el abogado y comunicador social-periodista James Fonseca Morales, quien fue designado como coordinador de la misión en Risaralda.
En esta tarea tendrá el apoyo de un grupo de 60 jóvenes, cuyo perfil corresponde a estudiantes universitarios, preferiblemente de derecho, que tengan conocimientos básicos de los mecanismos electorales en Colombia, las normas que rigen la democracia y la existencia de los delitos electorales.
Pero hay otra condición que deben cumplir: absoluta imparcialidad política. “Otro requisito es que sean personas que no tengan compromisos con campañas políticas vigentes, todos los ciudadanos podemos tener simpatías e ir a cumplir el deber de votar, pero además de eso quienes hagan parte de estructuras políticas o apoyen de manera activa esas estructuras, naturalmente están impedidos para participar como observadores”, advirtió Fonseca Morales.

En diálogo con Diario del Otún, el coordinador de la MOE para Risaralda, explicó el alcance de la labor que cumplirá esta misión en el presente debate político: “Básicamente la labor es la de observar y tomar nota del desarrollo de todas las actividades que confluyen en las elecciones, tales como preparación, dotación, instalación de puestos, vigilar que éstos estén abiertos a la hora indicada, que la logística se haya dado, que haya facilidades para que los ciudadanos accedan al puesto de votación que les corresponde y que en el momento del escrutinio las cosas se estén dando como dice la ley que se debe hacer. Es decir, que se cuenten los votos, que se consignen en el formulario E 14, que los formularios se recojan como debe ser y que se manden a los sitios de escrutinio con las debidas seguridades”.
Anotó que se trata de una serie de actividades que van concatenándose para lograr el objetivo de tener unas votaciones en regla.

“Pero la misión es, simplemente, observar y en el evento de que haya alguna situación que se salga de lo regular formular la correspondiente queja a la autoridad correspondiente”, puntualizó Fonseca Morales. Por ello, de cada paso que se de se diligencian unos formularios de información que se envían a la oficina central de la MOE en Bogotá para que consoliden el cuadro de lo que ocurre el día de las elecciones en todo el país.
Por lo pronto, la MOE ya generó un primer documento para estas elecciones en donde condensa los riesgos que puede haber encontrado en cada departamento y los deriva de un trabajo estadístico en donde se consideran aspectos como: verificar que no hayan excesos de inscripciones de cédulas en algún municipio que desborde su comportamiento histórico dentro de sus rangos normales de crecimiento, obtener información sobre temas de orden público, la influencia o incidencia de los grupos armados y las organizaciones de delincuencia común en las elecciones.
Al respecto, agregó Fonseca Morales que hace poco la Misión de Observación Electoral, MOE, emitió otro documento de alertas por las difíciles situaciones que están afrontando numerosos municipios de Córdoba y otros departamentos de la Costa Caribe debido a las inundaciones provocadas por la temporada de lluvias, lo que necesariamente obligará a implementar modificaciones en los procesos electorales.
“En Córdoba, por ejemplo, hay municipios donde va a ser muy difícil desplegar todos los puestos de votación porque buena parte de la población está bajo el agua. Estos puntos quedan consignados en esas alertas para que las autoridades correspondientes tomen nota de la advertencia y apliquen los correctivos necesarios”, precisó.



