Por Ramiro Tabares Idárraga
En la película El Padrecito con Cantinflas, este hace el papel del padre Sebas, un cura salido del formato y siempre presto a servir. En uno de los diálogos memorables, este explica a la vieja Sara y a otro sacerdote Sico rígido conceptos como el trabajo, la justicia, la tierra y el bien común. Ella muy soberbia le dice, eso es comunismo; y el, en una de sus salidas emblemáticas le dice no, puro evangelio.
Con motivo de la recuperación de los restos del cura Camilo Torres y su ubicación en la Universidad Nacional, la que él siempre consideró el hogar, vuelve el debate en torno a la doctrina social de la iglesia DSI. Una de sus famosas frases dice:” el que tiene fe, no ama y el que no tiene fe, ama”. Refiriéndose a ese divorcio de aquellos que pregonan de voz los principios del evangelio y odian a medio mundo. En todos los espacios que ocupó como novicio, sacerdote, profesor universitario y combatiente, mantuvo una posición firme y de crítica frente a los privilegios de la iglesia y su alianza con el partido conservador y los militares para asegurar poder, riquezas y privilegios.
Son motivo de sus cátedras, escritos y discursos, la situación de la sociedad Colombia, de contrastes, donde un grueso de la población padece violencia, hambre, persecución y falta de garantías; frente a un grupo minoritario de burgueses, banqueros, militares y dignatarios de la iglesia, quienes tienen el poder, político, económico y social y manejan el país de acuerdo a sus interés de clase. Se le compara con el papel de Jesucristo en los tiempos del imperio romano, donde es perseguido, enjuiciado y condenado por develar y denunciar realidades. Su narrativa es incómoda para el impero.
La DSI tiene su origen en la encíclica de papas como León XIII y Juan XXIII; en tiempos modernos el papa Francisco; y hace referencia a los conceptos de dignidad de la persona, primacía del bien común, propiedad privada, solidaridad, subsidiariedad, desarrollo social, calidad de vida, salario justo y la tierra. Relatos capitalistas y sobre todo neoliberales, satanizaron estas expresiones, siendo asociadas a teorías satánicas, comunistas y socialistas. Cuando se trata de sentido común y oportunidades para un estado social de derecho.
El legado de Camilo Torres, debe hacerse desde la construcción de sociedades pluriétnicas, multiculturales y con reconocimiento del mestizaje como esa fuerza vital que da identidad a una nación con oportunidades para todos.

