El pulso comercial entre Colombia y Ecuador sumó este viernes un nuevo capítulo. Tras la decisión de Quito de elevar del 30% al 50% los aranceles sobre importaciones colombianas —medida que empezará a regir el 1 de marzo— el Gobierno de Colombia anunció que responderá con un incremento equivalente.
La ministra de Comercio, Diana Morales, confirmó que el Ejecutivo alista un decreto para subir al 50% los aranceles de las 73 subpartidas ecuatorianas que desde la semana pasada ya habían sido gravadas con un recargo del 30%. Según explicó, la propuesta será presentada al comité Triple A, instancia que definirá el alcance final de la medida. Además, el Gobierno evalúa incluir nuevos productos dentro del paquete, al considerar que algunas mercancías podrían resultar especialmente sensibles por el giro adoptado por Ecuador.
En el frente diplomático, Bogotá insistió en que mantiene canales abiertos y una “interlocución permanente”, liderada por la Cancillería y articulada con otras carteras del Estado. No obstante, desde Quito la lectura es distinta. El ministro ecuatoriano de Producción, Comercio Exterior e Inversiones, Luis Alberto Jaramillo, afirmó en medios de su país que “no hay diálogo” actualmente con Colombia y atribuyó precisamente a esa ruptura el salto arancelario del 30% al 50%.
El conflicto, que se escaló el jueves 26 de febrero, se enmarca en una agenda más amplia que mezcla comercio y seguridad fronteriza. Ecuador sostiene que las restricciones buscan presionar un mayor control en la frontera, en medio del impacto del narcotráfico y la violencia criminal que el país ha venido afrontando. Colombia, por su parte, ya había reaccionado con aranceles del 30% a productos ecuatorianos y mantiene, desde febrero, restricciones de ingreso por vía terrestre a varios alimentos, entre ellos arroz, plátano, banano, papa, cebolla, tomate, legumbres y maracuyá.
La tensión también se extendió a otros sectores: Colombia suspendió en febrero el suministro de electricidad a Ecuador para atender picos de demanda, mientras Quito elevó el costo del transporte de petróleo de Ecopetrol por oleoductos de Petroecuador. En ese contexto, el anuncio de aranceles cruzados del 50% confirma que la disputa dejó de ser un diferendo puntual y se perfila como una confrontación comercial de mayor calado, con efectos directos sobre el intercambio bilateral.



