Top 5 para engañar votantes

Pbro. Diego Augusto Arcila Vélez

Este próximo 8 de marzo ejerceremos el derecho al voto. Este deber debe ser informado, consciente y útil. Informado para exigir un plan de gobierno serio, justo e incluyente; consciente para no dejarnos llevar por pasiones o intereses económicos, como la venta del voto; y útil para que nuestro Departamento avance en seguridad, salud, educación, recreación, trabajo, movilidad y empresa. Votar no es un trámite cualquiera: es una decisión ética que compromete el presente y el futuro colectivo.

Aquí describo el top cinco de los engaños más frecuentes de algunos candidatos y sus campañas en estos tiempos. En el puesto cinco están las brigadas de gafas realizadas en parques, directorios o casa a casa. “No hay peor ciego que el que no quiera ver”; allí, incluso quienes no necesitan lentes, terminan formulados y diagnosticados. Es una campaña precipitada y peligrosa, que juega con la salud visual para ganar simpatías momentáneas.

En el puesto cuatro aparecen los mercados familiares, que van desde quince mil hasta cuarenta mil pesos. Esta práctica deshonra el ejercicio del voto libre y reflexivo. Jugar con el hambre de los votantes y convertirlos en “mendigos” de la comida a la que todos tenemos derecho es una forma vulgar y lejana de mitigar esa carencia. En este punto también incluimos meriendas en reuniones, tamales el día “D”, e incluso cerdo y asados en mítines políticos.

En el puesto tres están los bingos, otra forma deshonesta de aprovecharse de la pobreza de los “posibles” electores. En una economía familiar que apenas alcanza para comida, servicios y transporte, no cae mal un “pesito” que ayude a solventar necesidades urgentes. Aquí agrupamos también la compra de votos el día “D”, el pago de facturas, el transporte gratuito y las invitaciones a café con pandebono.

En el top dos encontramos lo que hoy está de moda: brigadas para nuestros peluditos y michis. Suelen realizarse en parques de barrios y municipios, con profesionales y aprendices, largas filas, ladridos y maullidos. Los candidatos se declaran defensores de los animales y prometen Sisbén, hospitales, peluquerías y guarderías para ellos. Esta estrategia impacta fuerte y puede inclinar la balanza. “Con mi peludito no se metan”, y así el voto termina convertido en un ladrido al aire.

Finalmente, llegamos al top uno: el más irreverente y cínico, el de las empresas multifamiliares de políticos, que se sirven de estar en puestos de relevancia para ayudar a familiares, cónyuges o amigos, constriñendo el voto y obligándolos so pena de despedirlos de las administraciones. Este peligro corre hoy Risaralda y los 14 municipios en donde se vive una expropiación inmoral del voto. Recordemos lo que el Evangelio nos dice: “Lo que hicieron con uno de estos mis pequeños, conmigo lo hicieron”.

 

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