M?s sentido com?n, menos leyes

Rodrigo Ocampo Ossa
Columnista

El incidente de la multa a quien compr? una empanada en espacio p?blico ya ha sido suficientemente aclarado; se origin? en una interpretaci?n equivocada del numeral 6 del art?culo 140 del C?digo Nacional de Polic?a que, con todo sentido, sanciona a quien promueva o facilite la ocupaci?n o el uso de los espacios p?blicos.

 

Por supuesto no es lo mismo adquirir un producto en una venta ambulante, que promover o facilitar la ocupaci?n del espacio publico y la institución policial pag? un alto precio ante la opini?n por errar en la interpretaci?n de esa sencilla y ?til norma para la convivencia. El pa?s est? lleno de leyes; desde la Constituci?n del 91 se han expedido un promedio de 72 por año. Y miles de decretos y resoluciones que hacen imposible saber cu?les son las reglas vigentes para el desarrollo de las actividades normales en la sociedad.

 

Eso de por si es complicado, pero si además la interpretaci?n de ese galimat?as legal se deja al arbitrio de los funcionarios y no hay consistencia en la l?nea jurisprudencial, la inseguridad jur?dica se vuelve un problema mayor reflejado en huida de la inversi?n extranjera, improductividad de los negocios, pero sobre todo, se convierte en una mina para los corruptos que encuentran en ese laberinto legal la posibilidad de extorsionar a quienes deben concurrir ante las autoridades para hacer tr?mites in?tiles. Hace un tiempo alguien propuso una moratoria en la legislaci?n, prohibir durante un tiempo la expedici?n de nuevas leyes o la modificaci?n de las existentes.

 

Pudo ser una hip?rbole para llamar la atenci?n sobre el desorden causado a la sociedad por el exceso de legislaci?n, pero de golpe habr?a que ensayar una soluci?n as? de radical, pues como vamos no llegaremos a ninguna parte.

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