Roma, una de las capitales más visitadas del mundo, ha desatado un nuevo debate entre sus millones de turistas y residentes locales, con la reciente medida de cobrar 2 euros por ver de cerca la icónica Fontana de Trevi y lanzar una moneda, una tradición que atrae a miles de visitantes a diario. El anuncio ha sido realizado por Alessandro Onorato, concejal de Turismo de Roma, con la promesa de “garantizar una experiencia única y más tranquila” a los más de 10.000 turistas que visitan el monumento barroco diariamente. Esta decisión se produce en un momento clave, ya que se espera que la ciudad acoja a 30 millones de personas adicionales en 2025, durante el Jubileo, lo que ha aumentado la presión sobre las infraestructuras turísticas de la capital.
Un Caos de Multitudes y Selfies
Actualmente, los visitantes pueden admirar la Fontana de Trevi desde lejos sin costo alguno, pero para bajar los escalones, acercarse al agua y participar en la famosa tradición de lanzar una moneda —que, según la leyenda, garantiza el regreso a Roma— deberán pagar una entrada de 2 euros. Sin embargo, esta tarifa no aplicará a los residentes locales, quienes podrán seguir accediendo al monumento sin ningún costo.
La Fontana de Trevi, construida en 1762 sobre un antiguo acueducto romano bajo el mandato del papa Clemente XII, ha sido víctima de la masificación turística. “Hoy en día, los turistas tienen que lidiar con un caos total cuando llegan a la Fontana de Trevi”, lamentó Onorato. En declaraciones a la prensa, el concejal explicó que la medida tiene como objetivo proteger la monumental obra de arte y mejorar la experiencia de los visitantes, quienes a menudo compiten por un espacio para tomarse una selfi, e incluso, en algunos casos extremos, llegan a lanzarse al agua con la intención de ganar notoriedad en las redes sociales.
Un Destino para Millones de Monedas
Mientras que el dinero recaudado con las entradas será utilizado para contratar más personal y mejorar la gestión del flujo de turistas, las monedas lanzadas a la fuente, que suman casi un millón de euros anuales, seguirán siendo destinadas a Cáritas, una organización humanitaria. Este detalle, junto con la implementación de puntos de entrada y salida para observar el monumento, busca reducir el impacto del turismo masivo que pone en riesgo la conservación del patrimonio.
División de Opiniones Entre los Visitantes
A pesar de la controversia, muchos turistas parecen apoyar la medida. “Pagaría si así tuviera el privilegio de verla mejor. Ahora es casi imposible conseguir una buena vista”, afirmó Linda, una turista de los Países Bajos. Similar es la opinión de Beatriz, una española de Córdoba, quien señala que el monumento “no estaría tan masificado” con el cobro de entrada. Sin embargo, entre los italianos, el descontento es palpable. “Quien visita Roma tiene el derecho de ver la Fontana de Trevi sin tener que pagar”, afirmó Elena, una visitante de Calabria, mientras que Raffaella, de Bérgamo, expresó su preocupación de que la ciudad ya cuenta con demasiados sitios de pago, calificando la medida de excesiva.
Un Futuro Sostenible para el Turismo en Roma
Más allá del cobro por el acceso a la Fontana, el concejal Onorato destacó que este es solo el primer paso hacia un turismo más sostenible en Roma. Con la afluencia masiva de visitantes, la vida diaria de los residentes en el centro histórico se ha visto afectada, con la proliferación de alquileres turísticos y la desaparición de pequeños negocios tradicionales. En respuesta, las autoridades municipales están considerando nuevas políticas que busquen equilibrar el crecimiento turístico con la preservación de la ciudad.
Onorato destacó que el turismo es vital para la economía local, pero insistió en que debe hacerse de manera sostenible. La capital italiana ha sido la ciudad más visitada de Europa en 2023, con más de 50 millones de turistas, y con el Jubileo de 2025 a la vuelta de la esquina, las autoridades buscan que esta cifra no impacte negativamente en los residentes y en el patrimonio histórico de Roma.
“La Fontana de Trevi es un símbolo mundial, y debemos garantizar que las futuras generaciones puedan disfrutar de ella”, concluyó Onorato, en referencia a las medidas que aún están en discusión con el alcalde Roberto Gualtieri y la policía local para preparar la ciudad para el aumento esperado de visitantes en los próximos años.



