Las obras Cien años de soledad y El amor en los tiempos del cólera, del escritor colombiano Gabriel García Márquez, fueron retiradas de bibliotecas y programas escolares en más de 87 distritos educativos de Estados Unidos, según el más reciente informe de la organización PEN América, que documenta casos de censura en el sistema educativo.
De acuerdo con el reporte, los títulos del Nobel colombiano hacen parte de una lista de más de 4.000 libros prohibidos entre 2024 y 2025, en el marco de nuevas leyes estatales que restringen contenidos considerados “inapropiados” para menores. La organización advirtió que muchas de estas decisiones no provienen de procesos académicos, sino de presiones externas que limitan el acceso de los estudiantes a determinadas obras literarias.
Florida encabeza por tercer año consecutivo la lista de estados con más libros vetados, con 2.304 títulos eliminados, seguida de Texas (1.781), Tennessee (1.622), Idaho (150) e Iowa (133). Las restricciones en Florida se amparan en la ley HB 1467, promulgada en 2022, que prohíbe en las escuelas libros con contenido sexual o alusiones a la comunidad LGBTIQ+.
Además de García Márquez, el informe menciona que obras clásicas como La naranja mecánica de Anthony Burgess y varios títulos de Stephen King —el autor más censurado del país, con 206 libros prohibidos— también fueron retirados. La medida afecta tanto novelas como textos de divulgación científica, especialmente aquellos que abordan temas como el cambio climático, la evolución o la pandemia de covid-19.
PEN América alertó que estas acciones representan una tendencia preocupante hacia la censura sistemática en el ámbito educativo, restringiendo el pensamiento crítico y la diversidad de perspectivas. Para la organización, las escuelas se han convertido en un nuevo escenario de disputa ideológica, donde la literatura y el conocimiento enfrentan limitaciones impuestas por criterios políticos y morales.
El caso ha generado debate en el país sobre los límites entre la protección de menores y la libertad de expresión, mientras sectores académicos insisten en que excluir obras fundamentales de la literatura universal empobrece la formación cultural y humanística de las nuevas generaciones.



