Durante 57 años, esta institución ha sido testigo de numerosas historias y ha sido el punto de encuentro de líderes cafeteros y funcionarios, que han dejado su huella en el sector.
Jorge Humberto Echeverri Marulanda actual Director Ejecutivo del Comité Departamental, en entrevista destacó que entre las figuras que han contribuido al desarrollo del Comité, se recuerda al doctor Alberto Mesa Abadía, quien además de haber sido gobernador del departamento, es reconocido como un prócer en el ámbito cafetero. Del mismo modo, el doctor Alberto Restrepo, en su rol como Director Ejecutivo, ha dejado una marca imborrable en la trayectoria del Comité.
Desde su creación, Risaralda se integró al Comité de Cafeteros, marcando el inicio de una nueva etapa en su gestión cafetera. La colaboración bipartidista en las juntas de los comités entre conservadores y liberales, junto con la cooperación entre el Comité de Cafeteros de Risaralda, la gobernación y las alcaldías, impulsó un notable desarrollo en el sector cafetero y en la región en su conjunto.
La realización de importantes obras de infraestructura, como la construcción de vías y acueductos veredales, incluyendo el de Balboa, considerado el más extenso de Sudamérica, asegura el directivo. Además, el Comité lideró la creación de más de 60 proyectos, muchos de los cuales se convirtieron en empresas de servicios públicos gestionadas por las comunidades locales.
“Uno de los logros importantes fue la construcción de la red eléctrica del departamento, fue el Comité Departamental el que llevó ese bombillo al último rincón del departamento, en Risaralda tenemos el 100% del territorio electrificado”.
Actor fundamental en la historia
La consolidación de la industria cafetera se ha convertido en un pilar fundamental para el desarrollo económico regional. Esto se ha traducido en la generación de empleo, la creación de riqueza y la inserción de la región en el mercado nacional e internacional.
La participación en la creación de empresas emblemáticas ha contribuido significativamente a fortalecer el tejido económico, destacándose iniciativas clave como el ingenio Risaralda.
Además, se ha fortalecido el tejido social mediante iniciativas que fomentan la cohesión comunitaria, la solidaridad y la colaboración entre los habitantes. La inversión en infraestructura vial también ha sido fundamental, facilitando el acceso a servicios básicos y mejorando la calidad de vida de las familias cafeteras.
El comité departamental ha desempeñado un papel crucial desde sus inicios al promover el acceso a una educación de calidad para niños y jóvenes cafeteros. Asimismo, la continuidad generacional en la caficultura ha permitido mantener viva la tradición y el conocimiento ancestral, garantizando la sostenibilidad y competitividad del sector a largo plazo.
Transformación cafetera regional
En la actualidad, la economía regional está fuertemente centrada en el café, y la transformación de la caficultura ha impulsado a muchos productores a convertirse en empresarios. Estos participan activamente en eventos nacionales e internacionales, gestionando sus propias marcas y tiendas. Asimismo, la Federación Nacional de Cafeteros, una entidad privada, ejerce representación en nombre de los pequeños productores, cuya voz democrática se refleja en los comités municipales.
El directivo admite: “Hoy no se manejan los recursos boyantes de hace 40 años, hoy manejamos una contribución más pequeña, pero hacemos más con menos; y ahí es donde llamamos a cooperantes como los alcaldes, gobernadores para que nos ayuden a seguir haciendo ese trabajo en el territorio”.

Iniciativas para fortalecer este sector vital de la economía regional
La estrategia principal “Risaralda Diversidad de Perfiles” tiene como objetivo mejorar la rentabilidad de la caficultura en el departamento de Risaralda a través de once pilares fundamentales. Estos incluyen el fortalecimiento organizativo, la inclusión activa de jóvenes y mujeres caficultoras, y el impulso de una estrategia exportadora de café con precios más competitivos.
Además, se busca mejorar la rentabilidad y la competitividad del café mediante el fomento de asociaciones, la participación en programas de capacitación y el establecimiento de laboratorios para garantizar la calidad del producto. Se promueven también nuevos productos derivados del café, se organizan ferias para difundir la cultura cafetera y resaltar la calidad del producto, y se invierte en tecnología para mejorar la eficiencia en la producción.
Por otro lado, se implementan programas educativos que garantizan la continuidad y el desarrollo del sector cafetero, así como colaboraciones con diversas entidades para mejorar la calidad de vida de los caficultores en general.
El Comité contribuyó a la construcción de más de 500 escuelas en zonas rurales y desplegó un servicio de extensión agrícola que ayudó al crecimiento de la producción cafetera, alcanzando cerca de 80.000 hectáreas sembradas en el departamento.



