A un año de Tokio, hay 2 risaraldenses entre los 29 cupos colombianos

La marchista pereirana Sandra Lorena Arenas fue la primera deportista colombiana en clasificarse. Alexander Solís, nacido en La Virginia integra el equipo masculino del relevo de atletismo 4×400. 

El pasado 15 de marzo, horas antes de que se iniciara el aislamiento preventivo obligatorio en nuestro país, el Equipo Olímpico de Colombia logró el cupo 29 para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Luego llegó el aplazamiento, el confinamiento y cuando de nuevo estamos a un año, la cifra se sostiene y los eventos clasificatorios se reactivarán en 2021. El 23 de julio de 2021 se espera que se dé la apertura de los Juegos Olímpicos y a un año de esa fecha, Colombia suma a su lista deportes como atletismo, arquería, ciclismo, ecuestre, natación clavados, lucha y taekwondo.
La historia se inició precisamente con la marchista risaraldense Sandra Lorena Arenas y continuó con los atletas Sandra Galvis, Bernardo BaloyesCaterine Ibargüen, Yosiri Urrutia, José Leonardo Montaña, Anthony Zambrano y Mauricio Ortega, para luego sumar a los clavadistas Sebastián Morales y Daniel Restrepo, así como los luchadores Carlos Izquierdo, Julián Horta y Óscar Tigreros, para cerrar los cupos nominales con Jefferson Ochoa y Andrea Ramírez, de taekwondo.
En la cuenta de los numéricos está arquería con Ana María Rendón, ecuestre con Juan Manuel Gallego, el equipo masculino del relevo de atletismo 4×400 más un suplente, los cinco ciclistas de ruta y una mujer que también estará en las pruebas de ruta de Tokio, cupos que pertenecen al país y no a título personal del deportista. En el equipo masculino de atletismo conocido como los cuatro fantásticos liderado por Anthony Zambrano, se encuentra el risaraldense Alexander Solís, quien hace una semana se encuentra en Europa retomando entrenamientos.
Hasta ahora son 29 cupos, cerca de un 40 % del total esperado de clasificación, con varios deportes todavía en ruta de clasificación, pero con eventos que se reactivarán el próximo año, por lo que la preparación de nuestros deportistas sigue en casa, conservando las medidas de bioseguridad impartidas por el Gobierno Nacional.

Un año por delante y las mismas dudas 

Los Juegos Olímpicos de Tokio continúan entre interrogantes cuando resta un año para su fecha de inicio, tras ser pospuestos debido a una pandemia que a día de hoy imposibilita celebrar un evento de esa magnitud en su formato habitual. Poco ha cambiado en el horizonte olímpico desde que el pasado marzo el COI y los organizadores nipones decidieron retrasar los Juegos hasta el verano de 2021, forzados por el covid-19 que entonces apenas comenzaba a golpear con dureza a ciertas partes del planeta. En Japón y otros países se han reanudado competiciones deportivas dentro de una “nueva normalidad” que aporta pistas sobre cómo podrían ser los Juegos, aunque un evento internacional de esa talla representa un rompecabezas logístico para el que por ahora no hay soluciones.

Avances organizativos

Los anfitriones nipones anunciaron recientemente varios avances organizativos para los Juegos previstos del 23 de julio al 8 de agosto de 2021, entre los que destacan garantizar la disponibilidad de todas las sedes para las competiciones y confirmar el nuevo calendario de los eventos. Queda por definir el gasto adicional que generará el aplazamiento de los Juegos, así como precisar quién asumirá ese coste, una cifra que se estima en torno a los 3.000 millones de dólares y cuyo reparto ha generado fricciones entre la organización nipona y el Comité Olímpico Internacional. Pero el mayor reto será garantizar la seguridad sanitaria durante la llegada a Japón y a lo largo de los JJOO de unos 11.000 atletas, a los que se suman técnicos, representantes de comités olímpicos y otras instituciones y público.  

Del cierre a la cuarentena

Realizar test PCR a todas las personas que lleguen para los Juegos sería un desafío sin precedentes para Japón, un país que no ha destacado por realizar pruebas del virus a gran escala y que ha optado por blindar sus fronteras como una de sus principales medidas para contener la pandemia. Mientras la Unión Europea y otros países han comenzado a levantar restricciones a la entrada de viajeros extranjeros, el Gobierno de Japón ha ampliado su veto de entrada a una lista que actualmente asciende a 130 países, y por ahora no ha precisado cuándo volverá a permitir el acceso de visitantes de esas naciones.
Entre las posibles medidas que estudian las autoridades niponas se encuentra la cuarentena obligatoria para todas las personas que viajen al país para los Juegos, lo que requería habilitar alojamientos específicos dado el alto volumen de llegadas previsto. Además, serían necesarias medidas de prevención de contagios en las instalaciones de entrenamiento para atletas y en la Villa Olímpica, donde los deportistas compartirán habitaciones y espacios comunes de ocio. Todas estas cuestiones también afectarán a los 28.000 periodistas y técnicos acreditados para los Juegos, y a los 80.000 voluntarios registrados para colaborar en la organización del evento.

¿Y el público?

Tanto el COI como los organizadores nipones han reiterado que no contemplan unos Juegos sin público, pero no han precisado por el momento cómo harán para garantizar que los espectadores puedan disfrutar de los eventos deportivos sin riesgo de infecciones. Las posibles medidas de seguridad incluirán como mínimo el uso obligatorio de mascarilla y una toma de temperatura corporal a la entrada de las instalaciones deportivas, lo que conllevará colas más largas de lo habitual, además de la prohibición de abrazarse, estrechar la mano, cantar o gritar durante las competiciones.
También estaba previsto para comienzos de agosto permitir la entrada de público hasta la mitad de la capacidad total de estadios que tienen hasta 70.000 asientos, aunque esta medida está en el aire debido al reciente repunte de contagios de coronavirus en Japón.
Pese a la interminable lista de dudas, los organizadores se muestran inamovibles en su determinación de celebrar los Juegos en las nuevas fechas previstas, y no quieren oír hablar de otro posible retraso ni de cancelación debido a la pandemia.
Esta postura contrasta con la opinión de los japoneses, que según una encuesta de la agencia local Kyodo son mayoritariamente partidarios de cancelar o retrasar el evento (un 70 % de los consultados), mientras que en torno a una quinta parte apoya celebrar los Juegos dentro de un año.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -