Un escándalo sacude los Juegos Olímpicos de París-2024, donde la entrenadora de la selección femenina de fútbol de Canadá, Bev Priestman, ha sido suspendida por un incidente de espionaje que involucra el uso de un dron para espiar el entrenamiento de la selección de Nueva Zelanda, una de sus rivales en la fase de grupos.
La federación de fútbol canadiense, Canada Soccer, ha pedido a la FIFA que no castigue a la selección femenina por este escándalo, argumentando que las jugadoras no tenían conocimiento de las imágenes registradas por el dron y, por tanto, no deberían ser sancionadas con la pérdida de puntos.
El director ejecutivo de Canada Soccer, Kevin Blue, defendió a las futbolistas y aseguró que no han visto ninguna imagen captada por el dron. “No creemos que una deducción de puntos en este torneo sea justa para nuestras jugadoras”, subrayó Blue.
El incidente ocurrió cuando se descubrió que Jasmine Mander, auxiliar de Priestman, y Joey Lombardi, analista del equipo, habían utilizado un dron para grabar un entrenamiento de Nueva Zelanda. Tras el descubrimiento, ambos fueron enviados de regreso a Canadá. Lombardi fue detenido por la policía francesa y recibió una sentencia de ocho meses de prisión, que quedó en suspenso.
Priestman fue apartada de su cargo horas antes del partido debut de la selección canadiense, que venció a Nueva Zelanda por 2-1. La federación ha iniciado una “revisión externa independiente” para investigar el caso.
Kevin Blue reconoció ante la prensa que se habían producido “fallas francamente inaceptables” e “incidentes éticos” por parte del equipo técnico canadiense, y sugirió que este comportamiento podría haber sido sistémico. Sin embargo, enfatizó que las jugadoras no estaban implicadas en ningún comportamiento poco ético.
Las futbolistas canadienses, que debutaron victoriosamente en el Grupo A, han negado cualquier vinculación con el espionaje. Vanessa Gilles, defensa del equipo, expresó su frustración: “Los Juegos representan el juego limpio. Como canadienses, esos no son nuestros valores ni los de nuestro país. No somos tramposas”.
El escándalo ha generado un debate sobre la ética y la deportividad en el fútbol olímpico, mientras la selección canadiense se prepara para enfrentar a Francia y Colombia en los próximos partidos del Grupo A.



