Barcelona y el Inter de Milán protagonizaron una auténtica batalla futbolística en la ida de las semifinales de la UEFA Champions League, con un empate 3-3 cargado de emoción, goles de alta factura y un espectáculo digno de esta instancia. En un Estadio Olímpico Lluís Companys repleto, los ‘culés’ supieron sufrir, reaccionar y luchar ante un Inter que golpeó primero y que mostró credenciales para pelear la final.
Los italianos sorprendieron desde el arranque. Marcus Thuram inauguró el marcador a los 7 minutos con una espectacular definición de taco tras una incursión de Denzel Dumfries, quien fue una pesadilla por la banda derecha. El propio Dumfries amplió la ventaja a los 15’ tras un tiro de esquina que desnudó falencias en la zaga local y dejó al conjunto catalán en estado de shock.
Pero Barcelona no se rindió. Bajo el impulso de un público encendido, llegó la reacción con el joven Lamine Yamal descontando a los 24 minutos tras una jugada colectiva que devolvió la esperanza a los de Xavi Hernández. Ferrán Torres puso el 2-2 antes del descanso tras asistencia de Raphinha, sellando un primer tiempo frenético.
La segunda parte no bajó el ritmo. Inter volvió a adelantarse con otro tanto de Dumfries, esta vez de cabeza, aprovechando una nueva desconcentración defensiva en un tiro de esquina a los 64’. Sin embargo, la alegría italiana duró apenas segundos: Raphinha, incansable por la banda, sacó un remate potente que desvió el arquero Yann Sommer, provocando un autogol que significó el 3-3 final.
Los minutos finales fueron de infarto. Barcelona buscó con insistencia el gol del triunfo, estrellando un balón en el travesaño y generando peligro constante, mientras Inter apostaba por el contragolpe.
El empate deja la serie abierta y el pase a la final se decidirá en el Giuseppe Meazza. Barcelona mostró coraje y talento, mientras Inter dejó claro que su juego físico y letal en las jugadas a balón parado puede marcar diferencias. Todo está por definirse, y la Champions aún no tiene claro a su primer finalista.



