La inestabilidad en los banquillos del fútbol colombiano suma un nuevo capítulo. Boyacá Chicó anunció oficialmente la terminación del vínculo con el entrenador Flabio Torres, tras la derrota 2-1 frente a Fortaleza CEIF en la séptima fecha de la Liga BetPlay 2026-I.
El técnico deja el cargo luego de 34 compromisos dirigidos y un rendimiento cercano al 32 %. El equipo boyacense atraviesa un momento crítico en la tabla del descenso, con un promedio de 0,85, situación que encendió las alarmas en la dirigencia ante el riesgo de perder la categoría en 2027. En la clasificación actual del torneo, el conjunto ajedrezado es penúltimo con apenas cuatro puntos en siete partidos, pese a haber logrado recientemente una contundente victoria 5-0 sobre Jaguares de Córdoba.
La presión por resultados también golpea a otros estrategas del campeonato. En Deportivo Cali, el proceso de Alberto Gamero sigue bajo observación, aunque una victoria ante Atlético Nacional le dio un respiro. En contraste, Alejandro Restrepo logró sostenerse en Cúcuta Deportivo tras un triunfo reciente que alivió la tensión.
Otros nombres como Hubert Bodhert, al frente de Alianza FC, y Arturo Reyes en Deportivo Pereira, figuran entre los técnicos con mayor presión debido a los discretos resultados y su cercanía a la parte baja de la tabla.
En paralelo, el movimiento en los banquillos también se siente en Montería. Tras la salida de Alexis Márquez, la dirigencia de Jaguares inició conversaciones con el paraguayo Gustavo Florentín, quien aparece como principal candidato para asumir el cargo en medio de la urgencia por mantener la categoría.
Con apenas siete fechas disputadas, el torneo ya evidencia una alta rotación de entrenadores, reflejo de la exigencia inmediata por resultados en el rentado local. Mientras en la parte alta equipos como Internacional de Bogotá y Deportivo Pasto comparten el liderato con 14 puntos, en el fondo de la tabla la lucha por evitar el descenso comienza a marcar el rumbo de varios proyectos deportivos.



