Deportivo Pereira, 8 décadas como un embajador de la ciudad

Autor de la nota: Danilo Gómez Herrera.

Cuando el Deportivo Pereira debutó en el campeonato de la Dimayor en 1949, su nombre ya tenía figuración fuera de la comarca por su activa participación en confrontaciones de tipo amistoso, incluyendo partidos internacionales, desde su creación en 1944.

El estadio Mora Mora se fue convirtiendo en el sitio de reunión dominical para apreciar a los magos del balón. Muy pronto, el famoso narrador Carlos Arturo Rueda bautizó el escenario como “El fortín de Libaré” porque los matecañas hacían respetar su feudo.

Hoy, cuando se cumplen 81 años de la creación de la divisa pereirana, la fila de sus devotos simpatizantes es interminable, y creció aún más gracias a su primer título, obtenido el 7 de diciembre de 2022.

Sin embargo, fueron miles los que partieron a la eternidad sin poder ver esa mágica estrella bordada en la camiseta de los rojiamarillos.

El primer gol del Deportivo Pereira en el fútbol profesional lo convirtió el ecuatoriano Humberto Suárez el domingo 1 de mayo de 1949, en su debut en el estadio de Libaré, enfrentando a Universidad, equipo bogotano que un año antes había jugado como local algunos partidos en Pereira.

Pero no cabe duda de que el gol más gritado y celebrado por todos aquellos que llevamos el sentimiento matecaña en el corazón ocurrió la noche del 7 de diciembre de 2022, en la final de la Liga frente al Medellín, cuando Leider Berrío envió el balón al fondo de la red con la ejecución del décimo disparo en la definición desde el punto penal en la portería sur. ¡Pereira, campeón!

Fue locura, paroxismo general. Lágrimas y abrazos. Una ciudad entera soltó de su garganta el grito que llevaba atrapado como un nudo gordiano durante siete décadas.

Entre un gol y otro pasaron más de setenta años con muchos protagonistas. Desde Libaré hasta la Villa Olímpica, la hinchada pereirana vivió de ilusiones con un equipo que, en diferentes épocas, alimentó el sueño de un título que tardó mucho en llegar.

Regresar del descenso y gritar campeón

El Deportivo Pereira descendió dos veces a la segunda división. La primera en 1997, permaneciendo tres años en la B, hasta que logró el ascenso a primera división en el año 2000 bajo la dirección técnica de Walter Aristizábal.

Cayó de nuevo en 2011, cuando tuvo que jugar parte de la temporada 2010-2011 en el estadio Santa Ana de Cartago debido a las adecuaciones del estadio Hernán Ramírez para el Mundial de Fútbol Sub-20 de ese año.

Fueron ocho años de larga espera en la B, con ilusiones rotas, como en la temporada 2012, cuando aquel equipo dirigido por Octavio Zambrano logró un récord de puntos y parecía destinado a ascender.

Pero sin duda, lo más doloroso ocurrió en 2016, en el remate del cuadrangular en Itagüí, cuando Deportivo Pereira y Leones empataron, permitiendo el ascenso de Fortaleza.

Recuerdo aquella noche, con la maravillosa hinchada matecaña alentando en todo momento.

Si el profesor Néstor Cravioto no logró coronar en 2016, regresó a Pereira para conseguir el objetivo en 2019, convirtiéndose en bicampeón del ascenso.

Bajo la administración de un auxiliar de justicia, el gerente liquidador Jhon Omar Candamil, y con un director deportivo capaz, Luis Felipe Euse, se afrontó el regreso con la mira puesta en un torneo internacional.

El profesor Cravioto se marchó y quedó al frente del equipo Alexis Márquez, quien, como técnico debutante, llevó al Deportivo Pereira a su primera final en la primera división en 2021, disputando la Copa BetPlay frente a Atlético Nacional, dirigido por Alejandro Restrepo.

En ese momento, con el proceso de liquidación aún sin culminar, ya estaba Héctor Fabio Ospina como director deportivo, quien lideró la contratación de Alejandro Restrepo para el segundo semestre de 2022.

El antioqueño implementó un plan gerencial con diferentes actores. Su staff incluía al italiano Giuliano Tiberti, el preparador físico Walter Rivera, nutricionistas, un coach deportivo y una planificación nunca antes vista.

Restrepo confió en los jugadores más experimentados, como Jhony Vásquez (el capitán), Carlos Ramírez y “Pecoso” Correa, empoderándolos y dándoles las herramientas necesarias para guiar al resto del equipo. También tuvo un papel crucial el arquero Harlem Castillo, el de las manos gigantes, quien detuvo un penal a Andrés Cadavid en el Atanasio Girardot en tiempo reglamentario.

En el juego definitivo en el Hernán Ramírez, tras el empate en los 90 minutos, en la serie de definición desde el punto penal, Castillo volvió a ahogar el grito de gol a Cadavid y al argentino Adrián Arregui. Deportivo Pereira, campeón.

El estadio Hernán Ramírez Villegas

Las emociones del fútbol dominical en la década de 1970 se trasladaron al estadio Hernán Ramírez Villegas, donde el amado equipo de los pereiranos siguió siendo un gran animador del campeonato.

Si en el Mora Mora brillaron jugadores como Casimiro Ávalos, Arsenio Valdez, Eusebio Escobar, Benicio Ferreyra, Gustavo Santa, Emilio Narváez, Ángel Chávez, Isaías Bobadilla, Alfredo Vega, Antonio Rada, Alfonso Tovar y el crack Jairo Arboleda, en el estadio de la Villa Olímpica la parcialidad matecaña se deleitó aplaudiendo a un puñado de exponentes del buen fútbol y también de la garra guaraní. Cabe aclarar que el virtuoso mediocampista Jairo Arboleda también jugó en el nuevo estadio.

Jugadores como Benjamín “Mincho” Cardona hacían levantar a los aficionados de sus asientos con sus desbordes electrizantes por la punta derecha, metiendo centros que eran pases precisos a la cabeza de los goleadores. Algo similar ocurría con Héctor Darío Jaramillo o el “Chiqui” Aguirre por la punta izquierda.

En el medio campo brilló con luz propia el argentino Sergio “El Flaco” Cierra, quien, con sus cobros de tiro libre, acostumbró a la hinchada matecaña a cantar sus espectaculares goles.

En la época de los punteros y del centrodelantero, el equipo matecaña tuvo tridentes de ataque fenomenales: una delantera con Álvaro Ossa, Clemente Rolón y Héctor Jaramillo en 1974; en 1979 y 1980 con “Mincho”, Lóndero y “Chiqui” Aguirre. También hubo otros goleadores como Apolinar Paniagua, Arístides del Puerto, Celino Mora, “Moncho” Rodríguez, Milton Rodríguez, en 1994 Rubén Darío Hernández, en 2008 Carlos Darwin Quintero, y muchos más a lo largo de diferentes épocas. Entre ellos, Julio Gómez en 1971, el volante paraguayo de los potentes remates.

Así como en 2022, cuando los golazos de Leo Castro fueron suficientes para lograr el título, con dos cómplices muy efectivos: Leider Berrío y Brayan León.

Un debut histórico en la Copa Libertadores

En 2023, también bajo la dirección de Alejandro Restrepo, el Deportivo Pereira tuvo un estreno espectacular en la Copa Libertadores, avanzando hasta los cuartos de final.

Ya quedó inscrito en la historia el épico triunfo como local frente al poderoso Boca Juniors de Argentina, con gol de Arley Rodríguez.

Contra todos los pronósticos, el Pereira superó la fase de grupos en su debut en torneos Conmebol. En octavos de final eliminó al matagigantes Independiente del Valle de Ecuador.

En cuartos de final, sucumbió ante el poderoso Palmeiras de Brasil.

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