La Selección Colombia vuelve a estar en el ojo del huracán, no por su desempeño en la cancha aunque seis partidos sin victorias preocupan sino por una denuncia que revive fantasmas del pasado: presuntas visitas no autorizadas en la concentración del equipo nacional.
La alerta la lanzó el periodista Carlos Antonio Vélez en su programa en Antena 2, donde sin rodeos advirtió que “hay muchas visitas inesperadas a las habitaciones (de los jugadores)”. Aunque no ofreció mayores detalles ni nombres, la insinuación ha levantado una fuerte polémica, sobre todo en momentos en que la Selección enfrenta un ambiente tenso y cuestionamientos por su falta de resultados en las Eliminatorias al Mundial 2026.
Según Vélez, la situación va más allá del simple hecho de compartir con amigos o familiares: “Hay varios jugadores que no quieren estar en la Selección Colombia… se hacen los enfermos o se hacen desconvocar”, afirmó, sugiriendo un desgaste interno que podría estar afectando el compromiso de algunos integrantes del plantel.
La declaración coincide con la reciente desconvocatoria de Juan Fernando Quintero por supuestos problemas físicos. Sin embargo, el volante reaparecerá este mismo jueves en la nómina del América de Cali, en un partido crucial ante Tolima por los cuadrangulares semifinales de la Liga BetPlay I-2025. La rapidez de su recuperación ha levantado sospechas sobre la veracidad de su molestia y ha alimentado las dudas sobre el ambiente dentro del equipo nacional.
Viejos hábitos que vuelven
La denuncia de Vélez no solo genera preocupación por el presente, sino que revive prácticas del pasado que muchos creían superadas. En los años 90, durante la época dorada de la Selección liderada por figuras como Carlos “El Pibe” Valderrama, Faustino Asprilla y Freddy Rincón, no fueron pocos los escándalos que involucraron fiestas, visitas de personajes ajenos al entorno deportivo y distracciones que, según algunos analistas, impidieron que ese “equipazo” alcanzara su máximo potencial.
Incluso el propio Pelé llegó a señalar a Colombia como favorita al título mundial en 1994. Sin embargo, más allá del talento, ciertos comportamientos fuera de la cancha habrían pasado factura.
Ahora, tras tres décadas de mayor profesionalismo, la sombra de esas distracciones vuelve a posarse sobre la Selección.
Tensión de cara a septiembre
Colombia, actualmente en zona de clasificación pero sin margen de error, cerró la última doble fecha con un empate agónico frente a Argentina (1-1) en Buenos Aires, gracias al brillo individual de Luis Díaz. Sin embargo, el ambiente interno parece estar lejos de ser el ideal.
A tres meses de retomar las Eliminatorias, el cuerpo técnico liderado por Néstor Lorenzo enfrenta una doble tarea: recuperar el nivel futbolístico del equipo y asegurar que el enfoque esté 100 % en lo deportivo. Las próximas semanas serán claves, no solo para definir convocatorias, sino para limpiar la imagen de un grupo que, de nuevo, enfrenta rumores que ningún proyecto serio debería permitirse ignorar.



