Un misil de Valverde y una exhibición de Bellingham
Siempre acompañado de la épica en la Liga de Campeones, con un misil de Fede Valverde en los compases finales y una exhibición superlativa de Jude Bellingham, el Real Madrid ganó (2-3) en la casa de Maradona al Nápoles, su rival más difícil del grupo, para colocarse líder en solitario del C con dos victorias.
Una sensación de superioridad insultante fue lo que emanó la actuación de Jude Bellingham, que con una asistencia y un gol quebró a un Nápoles que salió convencido de poder hacer daño al Real Madrid y que a punto estuvo de obtener su premio si no hubiera sido por el enésimo golpeo lejano de Valverde que acabó en un gol en propia meta del portero local, Alex Meret, un registro con una efectividad a la altura de unos pocos, justo cuando el partido estaba más bloqueado para el Real Madrid, con el 2-2 tras el empate local desde los once metros. Entre posesiones infructíferas frenadas por el muro ‘azzurro’, llegó el zapatazo de Valverde que volvió a enmudecer a toda la ciudad sureña. Un misil que golpeó en el larguero y que acabó entrando después de rebotar en Meret.
Empate cuando el Sevilla saboreaba el triunfo

El PSV Eindhoven y el Sevilla empataron a dos en un partido siempre intenso y que se volvió loco en la segunda parte, en la que llegaron los goles y en la que el equipo español desaprovechó dos veces la ventaja que había adquirido, con tantos del serbio Nemanja Gudelj y del marroquí Youssef En-Nesyri en los minutos 68 y 87, y vio cómo los neerlandeses le igualaban en el tiempo añadido.
A pesar de sufrir por el peligro por los extremos y las ocasiones generadas por el cuadro neerlandés, se adelantó el Sevilla al enganchar Gudelj una dejada de cabeza de Sergio Ramos, después de que se le anulara un gol a Pedrosa por mano, y aunque En-Nesyri se topó luego con el larguero, fue el PSV el que empató al transformar Luuk de Jong un penalti en el 86.
Un minuto después, sin embargo, En-Nesyri hizo el 1-2 al cabecear un centro de Juanlu, pero en el 95 Jordan Teze logró el 2-2 final para decepción de los sevillistas, también enfadados por decisiones decisivas del árbitro italiano Daniele Orsato.
El Inter impone su gusto por el vértigo

El Inter de Milán, vigente subcampeón de Europa, estrenó su casillero de victorias en la presente edición de la Liga de Campeones, tras imponerse por 1-0 al Benfica, en un duelo de estilos en el que los “nerazzurri” impusieron su gusto por el vértigo y la velocidad. Y es que si los de Simone Inzaghi demostraron desde el primer momento su decidida apuesta por un juego directo que les permite llegar al área contraria con apenas tres o cuatro pases, los del alemán Roger Smith no renunciaron al elaborado juego que ya convirtió al Benfica el pasado curso en unos de los equipos más atractivos de la competición. Inter se sitúa en la segunda plaza del grupo D igualado a puntos con la Real Sociedad, ocupa la primea plaza por su mejor diferencia de goles.
El United ahonda en su drama
Otro partido, otro drama del Manchester United. En una montaña rusa ante el Galatasaray, los ‘Diablos Rojos’ regalaron el encuentro (2-3), con fallos catastróficos en defensa y de André Onana y por primera vez en su historia comienza la fase de grupos de la Liga de Campeones con dos derrotas. El doblete de Rasmus Hojlund, que tuvo al United unos minutos por delante en el marcador, pronto quedó en nada, después de una media hora final en la que el equipo inglés entregó el partido con un regalo de Onana que costó la expulsión a Casemiro y varios fallos en defensa que propiciaron la remontada de los turcos. Los ‘Diablos Rojos’ son últimos del Grupo A, con cero puntos, y necesitarán ganar los dos próximos partidos contra el Copenhague para no quedarse fuera de la Champions a las primeras de cambio.
Bayern sufrió para remontar
El Bayern prolongó su increíble racha de resultados en Liga de Campeones con una remontada ante el Copenhague (1-2) con goles de Muisala y Tel en un partido en el que careció de brillo y sufrió para doblegar a un equipo danés muy combativo. Treinta y seis partidos sin perder en fase de grupos y quince victorias seguidas son los impresionantes números que luce ahora el equipo alemán, que no tuvo su mejor noche, pero tiró de calidad para lograr el triunfo. No pareció del todo cómodo el Bayern durante la mayor parte del encuentro. Tuvo la pelota y el control, como era previsible, pero estuvo gris, falto de inspiración para romper el orden de un Copenhague sin apenas fisuras, a pesar de las bajas atrás y de la fragilidad defensiva que exhibe en la liga danesa. Un césped que ha vivido tiempos mejores tampoco ayudó al espectáculo.



