El fútbol sudamericano despide hoy a uno de sus grandes referentes: Juan Ramón Verón, conocido como “La Bruja”, falleció a los 81 años en el Instituto Médico Platense, en Argentina, tras un progresivo deterioro de salud causado por complicaciones renales. Su partida deja un legado imborrable en clubes como Estudiantes de La Plata, Cúcuta Deportivo, y especialmente Junior de Barranquilla, donde se convirtió en una leyenda al guiar al equipo a su primer título colombiano en 1977.
Padre del también icónico Juan Sebastián Verón, “La Brujita”, Juan Ramón brilló como delantero en las décadas de los 60 y 70. En Estudiantes, fue parte del histórico equipo tricampeón de la Copa Libertadores (1968-1970), antes de vivir una corta etapa en el Panathinaikos de Grecia.
En 1976, “La Bruja” aterrizó en Barranquilla como una de las apuestas más fuertes de la familia Char, recién propietaria del club tiburón. Su presencia no tardó en tener impacto: en apenas dos temporadas, anotó 34 goles en 85 partidos, y dejó huella no solo por su capacidad goleadora, sino por su liderazgo dentro y fuera de la cancha.
La consagración definitiva llegó en 1977, cuando, tras la salida del técnico José Varacka, Verón asumió el doble rol de jugador y entrenador. Con carácter, inteligencia táctica y un profundo conocimiento del juego, llevó a Junior a conquistar su primera estrella en el fútbol colombiano, superando en el hexagonal final a históricos como Deportivo Cali y Millonarios.
Aquella hazaña lo elevó al estatus de ídolo en la costa atlántica colombiana. Su legado fue recordado este martes por el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, quien escribió en su cuenta de X: “Se nos fue un ídolo de nuestro Junior. Se nos fue el gran Juan Ramón ‘La Bruja’ Verón. Jamás olvidaremos que contigo inició todo. ¡Hasta siempre, Tiburón!”.
En 1978, Verón recaló en el Cúcuta Deportivo, equipo que intentó replicar el modelo de éxito del Junior. Allí, en dos temporadas, convirtió 21 goles en 39 encuentros, compartiendo cancha con figuras como Arnoldo Iguarán, aunque sin alcanzar el mismo brillo colectivo.
Más allá de sus cifras y conquistas, Juan Ramón Verón será recordado por su clase en la cancha, su visión de juego, su olfato goleador y su capacidad de liderazgo. Su nombre quedará por siempre grabado en la historia del fútbol argentino y colombiano, como un puente generacional entre dos íconos del deporte: “La Bruja” y “La Brujita”.
Descanse en paz, Juan Ramón Verón. La tribuna de los inmortales le abre sus puertas.



