De defenderse con un cuchillo en las calles de Cartagena a pelear por la gloria continental con uno de los clubes más grandes de América. Así podría resumirse la historia de Jorge Carrascal, el cartagenero que este sábado será el único colombiano en la final de la Copa Libertadores, vistiendo la camiseta del Flamengo, en un duelo de gigantes frente a Palmeiras en el estadio Monumental de Lima.
El compromiso, que definirá al nuevo campeón de América, se disputará este sábado a las 4:00 p. m. (hora de Colombia) y se podrá ver por ESPN y Disney+, en una cita que puede marcar el capítulo más importante de la carrera del creativo colombiano.
#Libertadores POR LA GLORIA ETERNA. Sábado, Lima, 18:00 horas, @Palmeiras y @Flamengo van por el título de mejor del continente. pic.twitter.com/eQDUqZSxkY
— SuperFútbol (@superfutboluy) November 28, 2025
De las calles duras de Cartagena al fútbol como salvación
La vida de Carrascal no se entiende solo desde la pelota. En el barrio Escallón Villa, en Cartagena, creció entre canchas improvisadas, calles polvorientas y una realidad que obligaba a endurecer el carácter muy pronto. Los arcos eran dos piedras, los partidos terminaban muchas veces en peleas y, como recuerda su propio padre, llegó incluso a cargar un cuchillo para defenderse.
“Gracias a Dios dejó atrás esa etapa, cuando incluso andaba armado con un cuchillo”, cuenta su papá, también llamado Jorge. La violencia del entorno lo empujó a una encrucijada temprana: seguir el camino de la calle o aferrarse al fútbol como única salida. Eligió la pelota.
Ese carácter forjado a golpes y temores es el mismo que hoy lo sostiene en la élite. Cada vez que se para frente al túnel que conduce a la cancha, Carrascal entiende que no solo juega un partido: pelea contra todo lo que alguna vez amenazó con truncar su historia.
Un viaje lleno de curvas: Colombia, Europa y el frío de Ucrania
Carrascal debutó a los 16 años con Millonarios, pero su carrera pronto dio un giro inesperado. Saltó a Europa muy joven, primero con el Sevilla y luego con el Karpaty Lviv de Ucrania, un destino improbable para un jugador nacido a orillas del Caribe.
En Lviv aprendió a convivir con un traductor, a sobrevivir inviernos interminables y a adaptarse a una cultura que le era completamente ajena. Descubrió que la madurez no llega con la edad, sino con las circunstancias: estar solo, lejos de casa, con la obligación de rendir.
Después llegaría River Plate, donde Marcelo Gallardo lo recibió con paciencia y confianza. En Argentina lo bautizaron como el “Neymar colombiano”, no tanto por compararlo con el brasileño, sino por su desequilibrio, su gambeta eléctrica y su capacidad para romper líneas. Con River ganó la Recopa Sudamericana 2019, su primer título internacional.
Luego vino el paso por Rusia: CSKA y Dinamo Moscú, en una liga exigente, dura, física. Allí se hizo más completo, más resistente, más táctico. Cuando el llamado de Flamengo llegó este año, Carrascal ya no era solo una promesa con talento: era un futbolista hecho, maduro y listo para competir por todo.
La huella en Flamengo y el gol que los puso en la final
Flamengo lo incorporó en agosto, cuando la Copa Libertadores ya estaba en sus fases decisivas. No jugó la fase de grupos, pero eso no le impidió dejar una huella profunda. En el único partido en el que fue titular, la semifinal de ida ante Racing, respondió como lo hacen los jugadores de jerarquía: marcó el gol del triunfo y fue la gran figura del encuentro.
Ese tanto, que significó el 1-0 global, es el que hoy tiene a Flamengo a las puertas de su cuarta Copa Libertadores y al colombiano a un paso de su gran consagración personal.
Si levanta el trofeo, Carrascal sumará su segundo título sudamericano (ya ganó la Recopa con River) y se unirá a la lista de colombianos que han brillado en el torneo de clubes más importante del continente. El ejemplo más cercano es el de Jhon Arias, héroe de Fluminense en 2023, cuando disputó los 13 partidos del certamen, anotó 2 goles, dio 3 asistencias y formó una sociedad letal con Germán Cano.
Carrascal quiere seguir esa huella: ser ese futbolista que aparece cuando la pelota quema, cuando la presión ahoga y cuando el continente entero está mirando.
Una final con doble sabor: Libertadores y Brasileirao en juego
En frente estará Palmeiras, el rival que también amenaza el otro gran objetivo de Flamengo: el título del Brasileirao, donde el Mengão marcha líder a falta de dos jornadas y el equipo paulista es el único capaz de arrebatarle el campeonato local.
La final de la Libertadores tiene, por eso, un sabor doble: puede impulsar al Flamengo a cerrar una temporada dorada o convertirse en un golpe anímico fuerte en la recta final del torneo brasileño.
Para Jorge Carrascal, la cita de este sábado en Lima representa algo todavía más grande: la oportunidad de consolidarse como uno de los futbolistas colombianos más influyentes del momento en el fútbol sudamericano, y de demostrar que aquel niño que un día caminó armado con un cuchillo encontró, al final, un arma mucho más poderosa: su talento.
Cada vez que toma el balón, lleva con él las cicatrices de los partidos en la calle, los miedos de su infancia, los consejos silenciosos de un padre que temió perderlo y hoy lo ve en la antesala de la gloria.
La historia está escrita.
Este sábado, a las 4:00 p. m., por ESPN y Disney+, Lima será testigo. Y Jorge Carrascal, a sus 27 años, quiere firmar el capítulo más importante de su vida.



