La historia de un peso pesado

Liliana Cardona Marín

Ayer se conoció el llamado a concentración que la Selección Colombia de Halterofilia le hizo al santarrosano Óscar Garcés de 24 años, con miras al Campeonato Nacional de Mayores y segundo Clasificatorio a Juegos Nacionales 2023, en noviembre del 1 al 5 y al Mundial en diciembre. Llamaron a 10 hombres y a 11 mujeres de varias categorías, por Risaralda irá solamente Garcés.

 

Durante todo el año los deportistas tienen varios chequeos en el ámbito nacional, el más reciente fue hace tres meses en Manizales, allí el risaraldense levantó 165 kilos de arranque y 200 kilos en envión, que según este competidor es un registro bastante alto para lo que el equipo nacional quiere como marca para clasificar al mundial. 

 

En Santa Rosa de Cabal hay dos deportistas más, Juan Camilo Martínez que también es campeón Panamericano, pero en los intentos que tuvo no marcó ningún registro y por eso no lo llamaron, la otra deportista tuvo buen registro, pero Óscar Garcés explicó lo que pasó: “Ella lamentablemente no tienen paradero, un paradero es una plataforma a nivel mundial cuyos representantes pueden llegar a cualquier hora, en cualquier día para hacer pruebas antidoping y si no se está en esa plataforma, no puede clasificar a eventos internacionales”.

 

El niño gigante

Un deportista no solo es medallas, tiempos, resultados y clasificaciones. Detrás de cada título para el departamento o el país hay seres humanos, por cierto muy jóvenes, que marcan la diferencia con sus contemporáneos y que un día aprovechan la oportunidad correcta y le sacan jugo al entrenador.

Óscar es el menor de siete hermanos (siete hombres y una mujer), no tiene recuerdos de su padre, porque lo asesinaron cuando él tenía apenas tres años, fue el piquiña que como dice el chiste: ‘había que mandarlo a la escuela, para descansar en la casa y viceversa’. Un vecino asistía a clases de Hapkido (Defensa personal) y el papá de su amigo un día le preguntó si quería entrenar para también pagarle, así empezó su vida en el deporte, pero la extracción humilde de su familia lo tenía, en 2008, empacando mercados en el antiguo Centrales, para poder asistir a las competencias. 

 

Su mentor más importante, el profesor Moisés Castillo, fue el que lo recibió en Hapkido, lo recuerda constantemente, porque lo enrutó en el deporte élite. Enseguida de la escuela de artes marciales quedaba el gimnasio para el levantamiento de pesas, allí ya estaba su hermano Daniel Garcés y él a los 12 años empezó a levantar a ver si le gustaba y se quedó.

 

Viajar y comer gratis

Daniel, un día le dijo que si quería viajar a muchos lugares y comer sin gastar, debía tener muy buen desempeño en esa práctica y así fue, tres meses después el primer viaje fue a un nacional en Roldanillo, donde ganó tres medallas de bronce.

 

La entrenadora Luz Adriana Soto le dijo: “Usted es muy bueno, si sigue entrenando juicioso el próximo año lo llevo a Medellín”. Le hizo caso y en abril se fueron como a él le gusta: “totalmente gratis, comida gratis”. Gracias a las pesas conoce muchos lugares de Colombia y del exterior. 

 

Cifra

96 kilogramos, la  de Óscar, es de las categoría más pesadas.

 

Dato

El niño vecino, hoy también es deportista, pero es portero en un equipo de Cúcuta.

 

“Para qué una persona creerse más que las otras. todos somos iguales, independiente del talento que tengamos, todos somos personas”. 

 

La casa

Por su desempeño deportivo en 2020, la alcaldía de Santa Rosa le prometió una casa, pero por cuestiones de papeleo apenas se concretó en diciembre de 2021. “Todo el 2022, lo he pasado en mi casa propia y dejé de vivir con mi mamá”.

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