Independiente Santa Fe volvió a demostrar que en su ADN está escrita la palabra hazaña. En una noche cargada de drama, angustia y gloria, el ‘león’ bogotano rugió más fuerte que nunca y conquistó su décima estrella tras vencer 1-2 a Independiente Medellín en el mismísimo Atanasio Girardot, en el partido de vuelta de la gran final de la Liga BetPlay I-2025.
El escenario era perfecto para soñar en Medellín, pero Santa Fe convirtió la ilusión roja paisa en una pesadilla inolvidable. El DIM abrió el marcador con un gol de Fydriszewski, su artillero polaco, tras una gran combinación con Berrío que puso a temblar al visitante a los 20 minutos. Sin embargo, este Santa Fe está hecho para resistir golpes: lejos de derrumbarse, respondió con el sello que lo ha llevado a la gloria en los últimos años.
El empate llegó como llegan los goles del ‘león’: en el momento justo. Una pelota quieta, un centro preciso y Harold Mosquera, libre de marca, superó a Aguerre para firmar el 1-1 que encendió la ilusión cardenal y silenció parcialmente al Atanasio.
El segundo tiempo fue un duelo de nervios. Medellín apretó y obligó a Mosquera Marmolejo a sostener al visitante con atajadas clave ante Fydriszewski y Mosquera. Pero cuando más lo necesitaba, apareció el alma de Santa Fe: Hugo Rodallega. El veterano goleador, golpeado y al borde de las lágrimas, anotó el gol de su vida a los 79 minutos, empujando un pase atrás de Edwar López para sentenciar el 1-2 definitivo. Rodallega salió del campo roto físicamente, pero con la corona de héroe que selló la décima estrella.
Medellín intentó hasta el último suspiro. Sandoval tuvo el empate en sus pies, pero el reloj fue un enemigo implacable para un DIM que otra vez ve esfumarse un título en casa, prolongando nueve años de frustraciones.
En contraste, Santa Fe celebró a lo grande: campeón contra todo y contra todos, fiel a su historia de levantarse en la adversidad. El ‘león’ ruge de nuevo en Colombia y se pone la décima estrella con orgullo, demostrando que el corazón cardenal late más fuerte que nunca.



