Julián Andrés Santa
A los entrenadores César Zaldivar y Silvia Borges, no solo los une su pasión por la natación sino su amor de esposos. Él nació en Cuba y ella en Venezuela, donde precisamente se conocieron haciendo lo que más disfrutan y decidieron unir sus vidas. Posteriormente, el destino los trajo a Pereira, donde contribuyen a la formación de los nuevos talentos en los clavados.
“Nos concentramos”
Describe Zaldivar Soriano: “Ha sido muy bueno porque dividimos mucho la parte de ser esposos y del trabajo. Cuando llegamos por ejemplo a la casa, ya hacemos una función más de esposos y cuando estamos aquí en el trabajo, es más de equipo, nos concentramos en dar lo mejor de sí. Ella es muy disciplinada y muy trabajadora, yo soy muy exigente”.
Llegada a Pereira
“Voy a cumplir 11 años de estar con la Liga de Risaralda. Yo trabajé 17 años en Venezuela donde fuimos campeones sudamericanos y a raíz de que se fue el equipo alrededor de un mes, me mandaron un contrato de trabajo donde también me recomendó mi jefe Alfredo Borges que estaba trabajando con la Federación Nacional, entonces vine con el contrato para aquí a Risaralda”.
Gran compromiso
Los clavados se han convertido en una disciplina que constantemente le da alegrías al departamento, de la mano de deportistas como Luis Felipe Uribe o Viviana Uribe, entre muchos más. Es así como desde la formación, se destaca en la parte competitiva el profe César y en la formativa, su esposa Silvia. “Somos dos personas que trabajamos bajo el mismo lineamiento de lograr nuestro objetivo y se nos da muy fácil porque aparte de tener conocimiento, los dos tenemos un gran compromiso con lo que hacemos”, añade Zaldivar.
“Amor al deporte”
Por su parte, así relata la entrenadora Silvia Borges el poder trabajar con su esposo. “Es una experiencia muy bonita, da la casualidad que nos conocimos y los dos tenemos la misma carrera y estamos trabajando como entrenadores de clavados. Es muy bonita porque hay mucha afinidad y entendimiento y trabajar con mi esposo es muy bueno porque él es un profesional muy inteligente y me ayuda muchísimo. Tiene mucha más experiencia pero trabajamos en equipo, por amor al deporte y por amor a nosotros dos”.
Agradecidos
“Él empezó con el departamento y yo con el club a formar niños. El club era muy pequeño, fue creciendo y aquí estamos por amor al deporte y sobre todo por amor a Risaralda que nos abrió las puertas. Nos han tratado muy bien y estamos muy contentos, de verdad que amamos mucho esta ciudad”.



