Polémica en el fútbol colombiano: Eduardo Dávila, dueño del Unión Magdalena, asegura que “el fútbol no es para mujeres”

Las declaraciones de Eduardo Dávila Armenta, máximo accionista del Unión Magdalena, han generado una fuerte oleada de indignación y rechazo en diversos sectores del deporte colombiano. Durante una entrevista concedida a W Fin de Semana, el empresario fue tajante al decir que mientras él esté al frente del club, no habrá equipo femenino, argumentando que el fútbol es un deporte “de contacto, muy agresivo” y que las mujeres “deberían dedicarse a otras disciplinas”.

“Me parece que el fútbol es un deporte brujo, fuerte, de mucho contacto físico. Las mujeres no están para eso. No se trata de que no sean capaces, simplemente deberían practicar otros deportes más femeninos como el tenis, el pádel o la natación”, declaró Dávila, en una postura que, según él, es puramente personal, aunque se refleje directamente en las decisiones del club.

El dirigente reconoció que su opinión podría verse forzada a cambiar solo si hubiera una imposición legal o reglamentaria: “Si es una obligación, habría que hacerlo. Pero si es opcional, yo nunca lo haría”. Sus palabras desataron un nuevo debate sobre la discriminación y la falta de apoyo al fútbol femenino en Colombia, país donde muchas futbolistas aún luchan por condiciones dignas y ligas estables.

Una historia de participación breve y truncada

Cabe recordar que el Unión Magdalena participó brevemente en la Liga Femenina durante las temporadas 2017 y 2018, mostrando incluso un desempeño competitivo. Sin embargo, desde 2019, el club no volvió a tener representación femenina, una ausencia que ahora se explica directamente por la postura de su propietario.

Antecedentes polémicos

El empresario samario no es ajeno a la controversia. En 2007 fue condenado por la justicia colombiana por su implicación en un caso de violencia de género: el asesinato de una mujer. Al respecto, Dávila comentó: “Desafortunadamente, la justicia se equivocó, porque yo no tuve absolutamente nada que ver con eso. Estamos en revisión de esa condena”. Su versión, sin embargo, contrasta con las decisiones judiciales que lo responsabilizaron en ese momento.

Reacciones de rechazo

La respuesta no se hizo esperar. Colectivos feministas, periodistas deportivas y jugadoras profesionales han condenado las palabras del dirigente. En redes sociales, las declaraciones de Dávila fueron catalogadas como “machistas”, “vergonzosas” y “retrógradas”, resaltando que este tipo de pensamientos continúan frenando el desarrollo del fútbol femenino en el país.

La Federación Colombiana de Fútbol aún no se pronuncia oficialmente sobre el caso, pero crecen los llamados a que se adopten medidas para garantizar la participación equitativa de las mujeres en este deporte.

Un reflejo del machismo estructural

El caso Dávila no es aislado. Pone en evidencia una estructura persistente dentro del fútbol colombiano, donde dirigentes con poder económico imponen visiones personales que chocan con los principios de igualdad y desarrollo deportivo.

Mientras tanto, miles de niñas y jóvenes continúan soñando con ser futbolistas profesionales, enfrentándose no solo a la falta de recursos, sino también a ideologías que intentan alejarlas del balón.

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