El volante colombiano fue duramente criticado por los medios argentinos, que no pasaron por alto su bajo rendimiento en el empate 2-2 por la Copa Libertadores.
Buenos Aires – La noche del miércoles no fue la mejor para Kevin Castaño. El mediocampista colombiano, titular con River Plate en el empate 2-2 ante Independiente del Valle por la tercera fecha del Grupo B de la Copa Libertadores 2025, recibió una ola de críticas por parte de la prensa argentina, que no tuvo contemplaciones al momento de calificar su actuación.
Aunque el conjunto dirigido por Marcelo Gallardo logró rescatar un punto en condición de visitante y mantenerse como líder de su zona con cinco unidades, la actuación individual del exÁguilas Doradas fue uno de los puntos bajos del equipo. Así lo dejaron claro varios medios argentinos, entre ellos TyC Sports, que no dudaron en calificar el partido del colombiano como “el peor desde su llegada” al club de Núñez.
“El peor partido del colombiano desde que llegó. Una máquina de errar pases. Fue tan malo lo suyo que tuvo que entrar Matías Kranevitter”, sentenció el medio deportivo, que le otorgó una calificación de 4 sobre 10.
El balance fue contundente: Castaño se vio impreciso, desconectado y falto de ritmo, algo que contrastó con el alto nivel de exigencia que implica vestir la camiseta de River en una competencia como la Libertadores. El volante, procedente del FC Krasnodar de Rusia, aún no logra afianzarse en el mediocampo millonario, y este partido podría significar un retroceso en su lucha por ganarse un lugar entre los titulares.
River Plate, a pesar del traspié individual de Castaño, sigue en lo más alto de su grupo. Lo escoltan Independiente del Valle y Barcelona SC con cuatro puntos, mientras que Universitario de Deportes cierra la tabla con tres unidades. Sin embargo, los focos esta vez no apuntaron al resultado, sino a una actuación que dejó mucho que desear.
Castaño, por su parte, tendrá que dar vuelta la página rápidamente. En el exigente mundo del fútbol argentino, no hay mucho margen para el error. Y la prensa, como ya lo demostró, no perdona.



