Wilmar Roldán tuvo que ser escoltado tras incidente con hinchas de Nacional

El clásico paisa entre Atlético Nacional e Independiente Medellín, correspondiente a la fecha 17 de la Liga BetPlay 2025-II, comenzó con un episodio de alta tensión fuera del terreno de juego. El árbitro Wilmar Roldán, uno de los jueces más reconocidos del país, tuvo que ser escoltado por la Policía tras ser increpado por un grupo de hinchas del equipo verdolaga a su llegada al estadio Atanasio Girardot la tarde del domingo 26 de octubre.

Según testigos y reportes de prensa, Roldán y su equipo arbitral llegaron al estadio en taxis, un hecho poco habitual tratándose de un partido de alto riesgo. Al descender de los vehículos, varios aficionados identificaron al árbitro antioqueño y se acercaron con gritos e insultos, responsabilizándolo por fallos arbitrales pasados. La situación escaló rápidamente, obligando a la intervención inmediata de la fuerza pública, que formó un cordón de seguridad para permitirle ingresar sin sufrir agresiones.

El ambiente previo al partido ya era tenso debido a la importancia del encuentro y la histórica rivalidad entre ambos clubes de Medellín. Los seguidores de Nacional, concentrados en los alrededores del estadio, expresaron su molestia con el juez central incluso antes de iniciar el partido. Pese a la hostilidad, Roldán mantuvo la calma, evitó responder a las provocaciones y accedió al interior del estadio junto a su familia y su cuerpo arbitral, bajo custodia policial.

Fuentes cercanas a la organización del clásico confirmaron que el árbitro fue recibido en la zona mixta por personal logístico, quienes lo acompañaron hasta los camerinos en medio de un operativo reforzado. Por fortuna, no se registraron heridos ni daños materiales, y el compromiso pudo desarrollarse con normalidad minutos después.

El incidente reaviva el debate sobre la seguridad de los árbitros en el fútbol colombiano, especialmente en partidos catalogados de “alto riesgo”. A pesar de su amplia trayectoria, Roldán no ha estado exento de la presión que ejercen las hinchadas más radicales del país.

Nacido en Remedios, Antioquia, Wilmar Roldán es actualmente el único árbitro colombiano habilitado por la FIFA para dirigir en competiciones internacionales. Ha sido juez en tres Copas del Mundo (Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022), además de múltiples finales de Copa Libertadores y Copa Sudamericana. En 2015, fue reconocido como el séptimo mejor árbitro del mundo, según la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS).

En Colombia, pese a su prestigio, Roldán recibe la misma remuneración que cualquier juez central, unos $2.900.000 por partido, mientras que los asistentes y árbitros de VAR ganan entre $1.300.000 y $1.600.000. Sin embargo, su participación en torneos internacionales le ha permitido obtener ingresos superiores: por ejemplo, 20.000 dólares por dirigir la final de la Copa Libertadores 2023 y más de 3.000 dólares por encuentro en eliminatorias mundialistas.

El episodio en el Atanasio Girardot evidencia la vulnerabilidad del arbitraje colombiano ante el creciente clima de intolerancia en los estadios. Mientras los hinchas descargan su frustración en los jueces, la Dimayor y las autoridades deberán reforzar los esquemas de protección para evitar que la violencia siga manchando el espectáculo del fútbol nacional.

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