La gratitud y la exigencia: el rol materno en la actualidad


Ser madre hoy implica equilibrar trabajo, crianza, aspiraciones personales y presiones sociales. 

Cada segundo domingo de mayo, las flores, los abrazos y los mensajes emotivos se multiplican para celebrar a quienes han dado vida y amor sin medida: las madres. Pero más allá del gesto simbólico, el Día de la Madre invita a una reflexión profunda sobre cómo ha cambiado y sigue cambiando el rol materno en una sociedad que, mientras exalta a la madre ideal, también le impone múltiples exigencias que muchas veces la desbordan.

Ser madre en 2025 es muy distinto a lo que significaba hace cincuenta años. Hoy, la mayoría de las mujeres no se definen únicamente por la crianza de sus hijos. Son también profesionales, emprendedoras, estudiantes, ciudadanas activas y mujeres que reclaman su autonomía. Sin embargo, este avance no ha estado libre de contradicciones: mientras la mujer ha ganado espacio en el ámbito público, la carga del ámbito privado, especialmente la crianza y las labores del hogar, sigue recayendo principalmente sobre sus hombros.

Durante mucho tiempo se instaló la figura de la madre generosa, siempre disponible y paciente. Una especie de heroína silenciosa que, sin quejarse, lo entregaba todo. Aunque ese ideal persiste en muchos discursos, la realidad cotidiana muestra que las madres actuales viven en tensión constante por cumplir con expectativas que muchas veces resultan inalcanzables. Se espera que sean exitosas en el trabajo, dedicadas en casa, emocionalmente estables, físicamente atractivas y atentas a cada detalle de la vida de sus hijos. En resumen: se les exige ser “súper mujeres”.

Muchas madres describen esa presión como una carga emocional constante. “Siento que si fallo en algo, me juzgan más por si soy buena mamá. Si me quedo trabajando más horas, soy una mala madre”, afirma Carolina Gómez, contadora y madre de un niño. Su testimonio refleja lo que muchas madres viven.

Frente a este escenario, las madres han empezado a construir nuevas formas de ser más libres y reales. Ya no se trata de darlo todo desde el sacrificio, sino desde el equilibrio. Hablan con más honestidad sobre el agotamiento, la culpa, la necesidad de apoyo y las políticas públicas que aún hacen falta. Aunque el rol ha cambiado, su esencia permanece: una fuerza que nutre y transforma, pero que hoy exige ser reconocida con humanidad y sin perfección.

Ese cambio también se refleja en el mundo del emprendimiento. En Colombia, el 68% de las mujeres emprendedoras también son madres, según la Encuesta Global de Emprendimiento 2025 de GoDaddy. Estas mujeres no solo generan ingresos; el 49% es el principal sustento de sus hogares. Además, el 72% ha buscado mentoría, y un 77% confía en su capacidad para usar inteligencia artificial en sus negocios, lo que les permite ahorrar hasta nueve horas semanales. Estas madres demuestran que pueden prosperar en ambos mundos: el familiar y el profesional.

Este Día de la Madre es una oportunidad no solo para agradecer, sino para reconocer los desafíos y la evolución del rol materno. Celebrarlas es también construir una sociedad que las escuche, las respalde y las valore por todo lo que son: humanas, poderosas y reales.

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