La Universidad Católica de Pereira centra su proyecto educativo en la formación integral, la actualización académica, la cualificación docente y alianzas estratégicas a nivel regional e internacional.
La Universidad Católica de Pereira ha consolidado una propuesta académica que responde no solo a las necesidades del mercado laboral, sino también a los desafíos éticos y sociales del siglo XXI. Su proyecto educativo, liderado desde la Vicerrectoría Académica, parte de una visión centrada en la persona como eje del proceso formativo. “Como Universidad Católica, hacemos una propuesta por el desarrollo humano”, afirma Nelson Londoño Pineda, vicerrector académico. “No se trata solo de formar psicólogos, administradores o arquitectos; formamos seres humanos capaces de actuar con autonomía, de ser conscientes de sí mismos como ciudadanos y de comprometerse con el bien común”.
Formación en valores y desarrollo del proyecto de vida
Desde una filosofía basada en el humanismo cristiano, la universidad acompaña a cada estudiante en la construcción de su proyecto de vida. La formación ética es un componente esencial. “La idea es que quien se forma en la Universidad Católica se forma en valores, y esa interiorización le permite actuar correctamente, ser un agente de cambio social”, asegura Londoño.
Infraestructura y tecnología al servicio del aprendizaje
La propuesta académica se apoya en un entorno físico y digital fortalecido. “Tenemos un campus verde, aulas dotadas, laboratorios, salas de sistemas, una biblioteca moderna y una plataforma tecnológica que ha fortalecido la educación remota y virtual”, explica el vicerrector.
Un componente clave es el Centro de Innovación Educativa, desde donde se lideran las transformaciones pedagógicas necesarias para adaptarse a los cambios del modelo educativo. Salones espejo, recursos tecnológicos y estrategias para la educación virtual permiten a docentes y estudiantes desarrollar nuevas competencias.
Docentes con formación doctoral: un pilar de la excelencia
El fortalecimiento del cuerpo docente ha sido una prioridad. “Casi el 50% de nuestros profesores de planta son doctores o están en proceso de formación doctoral. Eso impacta positivamente los procesos de investigación, las redes académicas y la visibilidad nacional e internacional”, destaca Londoño.
Esta cualificación no solo enriquece las clases, sino que eleva la producción científica y la conexión con comunidades académicas de alto nivel.
Modernización curricular para responder al entorno
Desde el plan estratégico 2020–2027, la universidad ha avanzado en la actualización de sus programas. “Lideramos un proyecto de modernización curricular. Todos los programas han reflexionado sobre cómo deben responder a los cambios del entorno profesional y tecnológico”, señala Londoño.
Este proceso incluye rediseño de planes de estudio y la incorporación de los resultados de aprendizaje como herramienta clave. “Ahora no solo pensamos en competencias, sino en evidencias claras de lo que un estudiante es capaz de hacer”, agrega.
Los programas están alineados con las tendencias disciplinarias, los cambios en la educación superior y las dinámicas regionales y tecnológicas.
Alianzas estratégicas para una educación conectada
La relación con el entorno ha sido clave. Actualmente, la universidad participa en 98 escenarios de articulación con el sector público, privado y comunitario. “Hacemos parte de la Red de Universidades Católicas de Colombia, de la Comisión Regional de Competitividad, de Pereira Cómo Vamos, entre muchas otras instancias”, indica Londoño.
En el ámbito internacional, convenios como el suscrito con la Universidad de Salerno han facilitado la movilidad estudiantil y docente. “Nuestros estudiantes de Negocios Internacionales pueden culminar su maestría allá, y algunos docentes han cursado doctorados gracias a esa alianza”, señala el vicerrector.
Un camino hacia la acreditación en alta calidad
La Universidad Católica de Pereira avanza hacia la acreditación institucional en alta calidad. Ya fueron aprobadas las condiciones iniciales y actualmente se encuentra en etapa de autoevaluación, con miras a recibir la visita de pares académicos en 2026. “La calidad es más un camino que una meta. Para nosotros, la apuesta es hacer las cosas bien, con rigor y responsabilidad”, concluye Londoño.




