Hoy se completan 11 días desde que Jhon Alexander Vásquez salió a trotar y nunca volvió. 11 días de dolor, desvelo y búsqueda constante para una familia que no se rinde y que todos los días sigue esperando una señal.
¿Qué está pasando ahora?
Con el paso de los días, la búsqueda de Jhon Alexander Vásquez entró en una segunda fase, mientras avanzan nuevas revisiones y análisis de la información recolectada. Así lo confirmó la mayor Jenny Ardila, jefa del grupo de búsqueda y rescate de la Policía Nacional en el Eje Cafetero, quien habló con Q’hubo y entregó detalles del trabajo que se ha realizado desde el inicio.
La oficial explicó que el apoyo se activó desde el 28 de diciembre, luego de que la familia solicitara ayuda a través de las autoridades locales. Desde ese momento, se sumaron Bomberos de Santa Rosa, Bomberos de Pereira, Policía Nacional, Ejército, Defensa Civil y otras entidades, conformando un operativo amplio que se extendió por varios días.

El terreno y la dificultad
Según la mayor Ardila, el área donde desapareció Jhon Alexander es boscosa, húmeda y extensa, con senderos conocidos, pero también con zonas de selva muy cerrada. Parte del lugar corresponde a una reserva natural, donde hay abundante vegetación, fauna y caminos que se pierden fácilmente.
Durante la primera fase se realizaron recorridos por diferentes sectores, incluyendo zonas de Santa Rosa y límites con Dosquebradas y Pereira. Se revisaron cámaras, se hicieron entrevistas con habitantes del sector, guardabosques y personas que frecuentan el lugar.

El despliegue
En total, el operativo incluyó cerca de 50 personas en terreno, sin contar el apoyo institucional. Se usaron drones de Policía, Bomberos y Ejército, con más de 300 horas de vuelo con drones, además de caninos rastreadores. También se establecieron cuadrantes amplios y, al final, uno más focalizado cerca del monasterio, considerado un punto clave. Pese al esfuerzo, no se hallaron objetos personales, ropa ni el celular, algo que mantiene la incertidumbre y obliga a replantear las hipótesis.

Lo que dicen las cámaras
Un punto central sigue siendo el monasterio San José. El padre Pablo, del Inmaculado Corazón y miembro de la comunidad de los Siervos Reparadores de los Sagrados Corazones, relató a Q’hubo que habló brevemente con Jhon Alexander el día de su desaparición.
Contó que el hombre preguntó por la posibilidad de realizar un matrimonio en el lugar, recibió la explicación y luego siguió recorriendo el monasterio. Las cámaras internas muestran que salió a las 10:36 de la mañana. Sin embargo, una cámara ubicada más abajo, en el sector de las hermanas, no registra que haya pasado de regreso, pese a que sí se observa cuando sube. Esa ausencia de registro es uno de los mayores interrogantes.
Las hipótesis
Ante la falta de rastro, las posibilidades siguen abiertas. Se evalúa si pudo desviarse del camino, tomar un sendero alterno, acercarse a una cascada cercana o incluso haberse subido a un vehículo, aprovechando el alto flujo de visitantes ese día, que fue soleado y con gran afluencia de personas. Todo es materia de análisis y ninguna opción se descarta.
Segunda fase
El pasado sábado se realizó un PMU de cierre de la primera fase, enfocada en el terreno. Desde entonces, la búsqueda pasó a una etapa en la que se analizan videos, testimonios y datos recolectados por CTI, Sijín e investigadores, para definir nuevos puntos estratégicos. Los organismos de socorro permanecen en alistamiento, a la espera de que las autoridades determinen si se retoman búsquedas focalizadas.
El clamor de la familia
Mientras tanto, la familia de Jhon Alexander no se rinde. Desde el primer día han recorrido la zona, difundido su imagen y pedido ayuda. Cada jornada sin respuestas pesa más, pero la esperanza sigue intacta.
Dato
Las cámaras del monasterio lo captaron saliendo, pero una cámara más abajo no lo registró descendiendo. Desde ese punto, no hay rastro alguno de Jhon Alexander Vásquez.
Dato
Antes de desaparecer, Jhon Alexander no solo recorrió el monasterio y habló con el padre. También estuvo unos metros más abajo, en una casa donde venden rosarios y artículos religiosos. Allí se habría quedado un rato conversando con la persona encargada. En el sector aseguran que era conocido y que no era la primera vez que visitaba el lugar.



