Barbero perdió la vida en segundo atentado

Tenía historia, enemigos y una vida marcada por el riesgo. Vladimir Giraldo Cárdenas, de 34 años, ya había escapado una vez de la muerte, pero esta vez, las mismas dos balas que antes fallaron, ahora sí le quitaron la vida.

Segundo atentado

Eran las seis de la tarde del miércoles cuando Vladimir se encontraba dentro de un taller de motos en la manzana E, casa 89 del barrio La Isla. Estaba concentrado en una conversación, tranquilo. De pronto, entró un hombre delgado, con casco. No dijo nada. Sacó un arma y disparó directo al cuerpo.

Dos tiros certeros 

Vecinos salieron corriendo al escuchar los disparos. Lo encontraron vivo, pero malherido. Una patrulla llegó al sitio y lo trasladaron al Hospital San Joaquín. Allí los médicos hicieron lo posible por estabilizarlo. Pero su estado era tan grave que fue remitido de urgencia a la Clínica Comfamiliar, donde finalmente falleció a las 5:52 de la mañana del día siguiente.

¿Quién era Vladimir?

Se dedicaba a cortar cabello a domicilio. Iba de casa en casa, con su maletín y su máquina. Según sus familiares, era muy reservado. No tenía negocios formales, no hablaba mucho, y tampoco les contaba de problemas o amenazas. Lo único que mencionan es que consumía marihuana con frecuencia. Sin embargo, su pasado lo perseguía. Y ese pasado no se borra con tijeras ni con navajas.

Su vida marcada por líos

Las autoridades confirmaron que el 6 de mayo de 2025, apenas unos días antes del ataque, Vladimir había sido capturado por la patrulla 13 de Cuba, en la manzana M del mismo barrio La Isla, por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes. Fue dejado en libertad, pero su nombre ya estaba de nuevo en el radar.

Sus antecedentes

Además, su prontuario era extenso, en 2010, se le registró un caso de homicidio culposo. Posteriormente, en 2018, fue capturado por porte ilegal de armas, y ese mismo año, además, se le detuvo por el delito de estafa. Luego, en 2019, logró fugarse tras ser detenido, demostrando su capacidad para evadir a la justicia. 

La Isla es una zona donde muchos prefieren mirar hacia otro lado. Cuando la Policía empezó las indagaciones, pocos hablaron. Se revisó una cámara de seguridad cercana al sitio del ataque, pero los dueños dijeron que no funcionaba. Las autoridades continúan haciendo labores de vecindario y entrevistas, pero por ahora, el asesino sigue suelto.

Ya lo habían intentado matar

Vladimir tenía cicatrices viejas, El 5 de marzo de 2016, también intentaron asesinarlo. Aquella vez, a las 4:30 de la tarde, en la manzana J, llegaron hasta su casa alias Galerías y Tumbelin. Sin mediar palabra, le dispararon. Una de las balas se clavó en la puerta. Las otras dos lo impactaron, pero sobrevivió. En la audiencia de garantías alias Galerías aceptó ser el responsable.

Ese ataque quedó grabado en la memoria del barrio. Muchos pensaron que después de eso se cuidaría más. Que quizás cambiaría de vida. Pero la calle no olvida, y la calle siempre cobra.

¿Por qué lo mataron?

Las versiones apuntan a un ajuste de cuentas. Aunque los familiares digan que no tenía enemigos, la suma de capturas, consumo, viejos roces y un intento de homicidio anterior, dan para sospechar otra cosa. En este caso, no hay amenazas previas conocidas, ni autores identificados, pero el patrón es claro, a Vladimir lo tenían en la mira desde hace tiempo.

Dato

Con este homicidio la cifra se eleva a 87 homicidios en lo que va de año en Pereira. 

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