Un nuevo hecho de violencia golpea al departamento del Cauca. Un coronel del Ejército —que extraoficialmente habría sido identificado como el teniente coronel Rafael Granados, comandante del Batallón de Movilidad y Maniobra Aérea— fue baleado por sicarios este jueves cuando se movilizaba en un vehículo particular por una concurrida vía de Popayán, la capital del departamento.
El ataque en plena avenida Champagnat
De acuerdo con los primeros reportes de prensa, el atentado ocurrió en el sector de Casas Fiscales y Militares de la avenida Champagnat, en el centro de la ciudad. Sujetos que se desplazaban en motocicleta habrían abierto fuego contra el vehículo en el que se transportaba el alto oficial, impactándolo en varias oportunidades.
Las primeras versiones señalan que el coronel recibió disparos en la cabeza y fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, mientras que un soldado resultó herido en el ataque. Su estado de salud no había sido confirmado oficialmente al cierre de esta edición.
Imágenes y videos difundidos en redes sociales muestran el vehículo con visibles impactos de bala y a varios uniformados intentando socorrer al oficial en plena vía pública, en medio de escenas de angustia y confusión.
Un atentado que coincide con el escándalo por infiltración de disidencias
El ataque contra el coronel se produce días después de que Noticias Caracol revelara explosivos archivos y comunicaciones atribuidas a las disidencias de las Farc, comandadas por alias ‘Calarcá’, que apuntarían a presuntos vínculos de jefes de ese grupo armado con altos mandos del Estado.
Según el informe reseñado por la revista Semana, de ese material —extraído de dispositivos incautados en un operativo en Anorí (Antioquia) en 2024— surgirían indicios de presuntas relaciones entre jefes disidentes y el general Juan Miguel Huertas, jefe del comando de personal del Ejército, así como con Wílmar/Wílber Mejía, alto funcionario de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). En los mismos archivos se mencionan, además, supuestas referencias a la financiación de la campaña presidencial de Gustavo Petro, extremos que hoy son materia de controversia política y de verificación por parte de las autoridades. Las revelaciones han encendido las alarmas sobre un posible grado de infiltración de estructuras armadas ilegales en la Fuerza Pública y organismos de inteligencia, y han derivado en investigaciones formales, así como en decisiones como la suspensión provisional de algunos altos funcionarios mientras avanzan los procesos disciplinarios y penales.
Investigación en marcha y silencio oficial
Hasta el momento, ni el Ejército ni las autoridades civiles han establecido públicamente algún vínculo entre el atentado contra el teniente coronel Granados y el escándalo por la presunta infiltración de las disidencias. La hipótesis sobre los móviles del ataque sigue en reserva y el caso fue catalogado como “hecho en investigación”.
La Policía y la Fiscalía adelantan labores de recolección de pruebas en la zona, revisión de cámaras de seguridad y entrevistas a testigos para intentar identificar a los sicarios y esclarecer si el atentado está relacionado con la labor militar del oficial, con estructuras criminales presentes en el departamento o con otros factores.
Mientras se aclara su estado de salud y avanzan las pesquisas, el ataque contra este alto oficial se suma a la delicada situación de orden público en Cauca y a la creciente preocupación por la seguridad de los miembros de la Fuerza Pública en una región marcada por el accionar de grupos armados ilegales, el narcotráfico y las disputas territoriales.



