La Policía capturó a los tres supuestos integrantes de esta red de trata en el aeropuerto Internacional Matecaña de Pereira.
Tres supuestos integrantes de una red de trata de personas fueron judicializados en Colombia, acusados de engañar a jóvenes para ofrecerles trabajo y llevarlas a Italia donde eran explotadas sexualmente y sometidas a tratos crueles, según informó este sábado la Fiscalía colombiana.
“Los procesados, al parecer, reclutaban a jóvenes de escasos recursos en el Eje Cafetero y norte de Valle del Cauca; les ofrecían falsas ofertas de trabajo en almacenes de ropa en Italia y las convencían de viajar”, dijo la directora especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos, Deicy Jaramillo Rivera.
De esa forma, les suministraban ropa, los tiquetes de avión, dinero en efectivo y coordinaban su traslado a Bari, en el sur de Italia.
Una vez en esta ciudad europea, “les retenían los documentos a las víctimas y las explotaba sexualmente para que cubrieran los gastos de manutención y completaran el dinero que les facilitaron en Colombia”, apuntó Jaramillo.
La Fiscalía también tiene pruebas de que eran sometidas “a tratos crueles y degradantes para que no descansaran y estuvieran disponibles a las pretensiones de los denominados clientes”.
La Policía capturó a los tres supuestos integrantes de esta red de trata en el aeropuerto Internacional Matecaña de Pereira, en el centro de Colombia, y en la ciudad de Buga, en el Valle del Cauca; fueron presentados ante un juez donde se les imputó los delitos de trata de personas y concierto para delinquir, cargos que no aceptaron.
Los detenidos, dos mujeres (hermanas) que supuestamente se encargaban de reclutar a las mujeres y recibirlas en Italia y un hombre que era representante de una agencia de viajes en Buga que se usaba para realizar los trámites para que las mujeres salieran del país, tienen medidas de aseguramiento privativo de la libertad en su lugar de residencia a espera de juicio.
La Defensoría del Pueblo de Colombia alertó a finales de julio de un crecimiento de los casos de trata de personas en 2021, ya que en el primer semestre del año dieron asistencia jurídica a 99 personas, comparadas con las 88 de ese mismo periodo de 2020.
Desde enero de 2021 y hasta mediados de octubre, la Policía colombiana había identificado a 123 víctimas de trata, la mayoría mujeres y 32 menores.
La trata de personas abarca abusos como la explotación sexual, el trabajo forzoso o la explotación en la mendicidad y en el 70 % de estos casos las víctimas son mujeres y niñas, según la oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
De acuerdo con cifras del Ministerio del Interior de Colombia y a pesar de ser un fenómeno muy infrarrepresentado, entre 2013 y 2020 se registraron 686 casos de trata de personas, de los cuales el 82 % correspondió al género femenino, siendo la modalidad de explotación sexual la de mayor preponderancia con 408 casos, seguido por trabajos forzados con 134.
El Gobierno colombiano tiene habilitada una línea de teléfono gratuita (01 8000 52 2020 a nivel nacional o +57 (1) 6001035 desde fuera del país) a la que se puede llamar si se quiere consultar una oferta de trabajo demasiado atractiva, sobre la ruta de asistencia a una víctima de trata de personas, sobre recomendaciones para antes y después de viajar o para dar a conocer posibles casos de trata.

El sufrimiento de una víctima
Para identificar a los supuestos integrantes de la red de trata de personas fue determinante el testimonio de una víctima, una joven que vivía en Pereira (Risaralda). En su relató señaló que, en septiembre de 2016, fue contactada en un centro comercial por un hombre que le propuso viajar a Italia y trabajar en almacenes de ropa, que pertenecerían a Martha Cecilia Álvarez Silva.
La oferta laboral iba acompañada de la documentación para ingresar a territorio italiano; vivienda, la alimentación los primeros días de su llegada; y $10’000.000, los cuales debía retornar en Italia con los salarios que le iban a dar.
La victima aseguró que fue acompañada a realizar los trámites de expedición del pasaporte y la reunieron con Édgar Romero Bonilla. Este hombre, al parecer, le dio el visto bueno para el viaje y pidió que se soltara el pelo, se arreglara las uñas y fuera con una de las señaladas integrantes de la organización a comprar ropa. La denuncia detalla que Romero Bonilla fue a la casa de la joven, le preparó la maleta, le insistió en que no podía incluir más pertenencias y le dijo que le conseguiría el tiquete, a través de su agencia.
Previo al traslado, la mujer recibió de Alba Lucia Álvarez Silva el pasaje aéreo, el baucher del hotel donde se hospedaría, un seguro, una carta de invitación italiana y 550 euros.
En Italia, la joven fue sometida al ejercicio de actividades de tipo sexual. Precisó que fue coartada su libertad y autonomía personal, pues le retuvieron el pasaporte, le impedían ir al baño o suplir sus necesidades personales, y la obligaron a acceder a los propósitos de todos los hombres que se le acercaban, sin recibir pago alguno.
Aseguró que los dineros eran entregados a Martha Cecilia Álvarez Silva o utilizados para cubrir los gastos del sitio donde la alojaban. También reveló que la tuvieron vigilada, y soportó amenazas de muerte contra ella y su familia.



