El sábado 11 de octubre, en la calle 15, casa 15-99 del barrio Estación Villegas, la Policía recibió una llamada desesperada. Al otro lado de la línea, una mujer pedía ayuda mientras su pareja la agredía. Cuando los uniformados llegaron, la encontraron golpeada, con una herida en la frente y la boca ensangrentada.
Según el reporte, el agresor fue identificado como Jhoan Sebastián Álvarez Giraldo, consumidor de sustancias psicoactivas. Este hombre habría amenazado a su pareja con un cuchillo, le lanzó una piedra que le abrió la frente y luego le propinó un puño en la boca. Todo esto frente a sus hijas, quienes fueron las que terminaron llamando a la Policía.
La víctima contó que ese día todo empezó por una simple comida. “Nos levantamos y no había nada para desayunar, dijo, fui donde mi mamá y le pedí algo para que él no se fuera sin comer. Le preparé algo para llevar, y por preguntarle algo, explotó”. El hombre comenzó a insultarla, la llamó “malp… humillativa, y la acusó de sacarle en cara la comida. Ella, cansada de los años de maltrato, le respondió, y fue entonces cuando él perdió el control. Empezó a botarle la ropa, la empujó, la golpeó y la amenazó diciendo que “se iba a arrepentir de todo lo que le había hecho”.
Tenía un cuchillo grande, que, según la mujer, se había traído de un restaurante para matarla. En medio del caos, le lanzó la ropa por un voladero que da al río, la golpeó con el puño y le reventó la boca. Cuando creyó que él se había ido, ella empezó a recoger el desorden; pero de repente, sintió un piedrazo en la frente. “Me tiró una piedra, le dije a mi hija que llamara a la Policía porque esta vez me iba a matar”.
El infierno
Relató que él la controla hasta para trabajar: la acompaña, la recoge, le exige videollamadas, no la deja ir ni a la tienda. “Cuando volvió del Ejército se volvió más agresivo, una vez me amenazó con un arma y me dijo que si lo metían preso me mandaba a matar”.
Según la víctima, el hombre tiene amigos armados y es conocido en el barrio por su temperamento violento. “Si lo encierran, es capaz de mandar a alguien a hacerme algo”, aseguró.
Ella trabaja y se sostiene sola, pero cuando no tiene ingresos, él no la ayuda y le toca pedir a los vecinos o a su mamá. “Él no quiere que nadie me vea, ni siquiera mi mamá, que vive al lado”, agregó. Su testimonio deja claro que pasó de los insultos al control total, y de ahí, a los golpes, las amenazas y el miedo constante.
Antecedentes
Pruebas
La audiencia



