El campesino iba nervioso y la Policía lo olió de una

El nerviosismo lo delató, estaba esperando a alguien al borde de la vía. Un joven campesino, agricultor y miembro de un resguardo indígena de Supía, Caldas, terminó capturado en plena vía nacional cuando los uniformados de la Policía Nacional, lo vieron tan asustado. Y no era para menos, ahí llevaba varios kilos de marihuana envueltos en cintas plásticas.

Droga incautada

La captura

A las 7:30 de la mañana del jueves 20 de noviembre, en el kilómetro 2 de la vía Cerritos – La Virginia, los policías de la Subestación Cerritos vieron a un joven parado cerca de una estación de gasolina, incómodo, inquieto y abrazado a una maleta sospechosamente pesada. Al notar la presencia de los uniformados, se puso aún más nervioso, lo que bastó para que le pidieran una requisa. Dentro de la maleta descubrieron 34 kilos de marihuana, empacados y listos para mover.

El detenido 

Fue identificado como Braihan Yecid Restrepo Blandón, de 23 años, campesino del resguardo indígena en Supía, dedicado al cultivo de café y caña, sin ninguna anotación ni antecedentes.

Dato

Lo habrían contratado solo para transportar la maleta; él sabía que llevaba sustancia, pero no imaginó que terminaría capturado. Luego lo pusieron a disposición de la URI, donde quedó a cargo del Juzgado Primero con funciones de control de garantías.

La audiencia

La Fiscalía le imputó el delito de tráfico de estupefacientes e insinuó que podría tener vínculos con alguna estructura criminal. El juez respondió que no existían elementos que demostraran eso y que, por más que estuviera esperando a alguien en el sitio, no había nada que lo conectara a una organización. Por esa razón quedó en libertad, pero deberá responder cada vez que la justicia lo cite.

Cifra

La marihuana incautada alcanzaba un valor aproximado de 16 a 17 millones de pesos, una suma considerable para tratarse de un solo cargamento que llevaba él completamente solo.

Puede pasar

No se descarta que bandas criminales estén usando a personas como Braihan para mover cargamentos, pagándoles por “hacer un mandado” sin que pregunten qué llevan en la maleta. Una estrategia vieja, buscar gente sin antecedentes, sin malicia y sin idea del riesgo, para que carguen el paquete mientras los verdaderos dueños nunca dan la cara.

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