La noche del sábado 6 de diciembre quedó marcada por un nuevo hecho de violencia en Cúcuta. Una patrulla de la Policía fue atacada en el barrio La Concordia, dejando como saldo la muerte del intendente Franklyn Alfonso Guerrero y el subintendente Jairo Andrés Holguín Calderón.
El ataque, atribuido por las autoridades al ELN, ocurrió en una vía principal de la ciudad que resultó gravemente afectada por la detonación del artefacto explosivo. Según la Metropolitana de Cúcuta, este atentado sería una retaliación directa del grupo armado frente a recientes operativos en su contra.
Entre los civiles que quedaron en medio de la explosión se encontraba el gimnasta olímpico Jossimar Calvo, reconocido deportista nortesantandereano, quien transitaba por la zona junto a su esposa. De acuerdo con el coronel George Quintero, secretario de Seguridad del departamento, Calvo no sufrió lesiones personales; sin embargo, su vehículo resultó afectado y vivió momentos de gran angustia al encontrarse a pocos metros del estallido.
“Él iba pasando por ahí… Son afectaciones materiales, pero fue bastante complejo. Una vía principal quedó casi destruida por el artefacto que colocaron”, explicó Quintero en diálogo con La W Radio.
Tras el ataque, las autoridades realizaron un consejo de seguridad extraordinario. Allí se confirmó el refuerzo solicitado meses atrás: 300 uniformados adicionales entre Policía y Ejército llegarán a Cúcuta y su área metropolitana para aumentar la presencia en los cuadrantes y fortalecer las operaciones de control.
Mientras avanza la investigación para esclarecer los responsables y las circunstancias del atentado, la comunidad permanece en alerta ante el recrudecimiento de acciones armadas en la región, que en los últimos días también ha dejado más heridos entre la fuerza pública.
La situación de orden público en Norte de Santander sigue siendo motivo de preocupación, y las autoridades insisten en que estos hechos no quedarán impunes.



