Alexánder Guaguarabe Mejía, de 22 años, es señalado de presuntamente haber cometido el delito de acceso carnal violento, hecho en el que la víctima sería una menor de 13 años de su mismo resguardo indígena. El abuso habría ocurrió el 10 de febrero a las 5:00 de la mañana, en Las Colonias del barrio Esperanza de Galicia, en la casa de la suegra de la menor; según la víctima, el presunto abusador le dijo “que tenía muchas ganas de ella”.
Guaguarabe Mejía fue capturado por la Policía de Infancia y Adolescencia, mediante de orden de captura, el 17 de diciembre a las 3:40 de la tarde en la entrada 6 Malabar de Cerritos.
En la entrevista, la menor relató que el hombre la encerró en un cuarto, la tiró sobre una cama y usó su fuerza para abrirle las piernas, correrle el short que tenía puesto y penetrarla. Dijo que aunque ella en varias ocasiones le dijo que no quería e intentó salir de la habitación, el hombre continuó con accediéndola. Comentó también que luego de lo sucedido, el hombre se puso a llorar y le dijo que no le contara a nadie porque no quería ir a la cárcel.
Por su parte, Guaguarabe Mejía dijo que la relación sexual fue con consentimiento de la menor. El indicado no aceptó cargos.
La Fiscalía.
El ente acusador pidió medida de aseguramiento en centro carcelario, argumentando que la menor debe ser protegida por las autoridades, ya que su comunidad no lo hizo, pues el cabildo indígena retrasó el traslado de la menor al centro hospitalario y escondió al presunto agresor de las autoridades. A las 10:00 de la mañana cuando el gobernador general del cabildo llegó al lugar, autorizó el traslado de la menor al hospital San Joaquín en compañía de la Policía. Sin embargo, la víctima recibió amenazas contra ella por parte de su comunidad, de llegar a hablar sobre lo acontecido.
La defensa por su parte rechazó la solicitud de la fiscal argumentando que en la cultura indígena es normal que las mujeres tengan relaciones sexuales desde temprana edad y que de hecho la menor tiene esposo desde los 11 años; que además Alexánder ya fue castigado por el Cabildo, pues la autoridad indígena, de acuerdo con sus usos y costumbres, lo condenó a 22 días en el cepo del barrio Las Brisas de Villasantana, 14 latigazos a cargo de miembros del Cabildo, purificación de cuerpo y alma a base de ortiga y a 5 años de exilio del pueblo Kurmadó.
A la cárcel
La juez aceptó la petición de la Fiscalía y envió a Alexánder tras las rejas porque dichas sanciones no cumplen con los fines constituciones sancionatorios ya que no hay protección para la víctima.



