Una noche atareada tuvieron los integrantes del Cuerpo Técnico de Investigaciones de La Fiscalía (CTI) en la zona norte del Valle del Cauca, vecina a Pereira.
Dos jóvenes ambos de 22 años, quienes quizá y por cosas del destino, se cruzaron en vida en cualquier momento, no podían saber que compartirán el mismo final, porque corrieron con la mala suerte de ser vecinos de camilla en Medicina Legal, al ser asesinados en la noche que comenzó el fin de semana, en similares condiciones pero sin relación alguna entre los hechos.
La muerte citó a Andrés

La primera víctima fue Andrés Puerta, quien residía en Puerto Caldas. El muchacho se encontraba en la casa al final de la tarde cuando recibió una llamada para un supuesto trabajo y por eso salió optimista en su moto.
A eso de las 7:30 de la noche, ya se encontraba en el sector conocido como El Mesón, en la vía que de Cartago conduce a Alcalá, Valle, a la altura del antiguo basurero de Cartago, donde fue citado.
En el lugar ya lo esperaban, pero no para contratarlo, sino para quitarle la vida y lo lograron con un certero tiro a quemarropa, que dio justo en la cabeza de Andrés, que lo dejó sin vida instantáneamente.
Los sicarios huyeron en medio de la oscuridad del paraje sin dejar rastro alguno. La moto en la que iba la víctima fue hurtada, al igual que los documentos y otras pertenencias.
Los funcionarios del CTI encontraron en el piso, sobre vía nacional el cuerpo de un masculino y después de la inspección técnica lo trasladaron al Instituto de Medicina Legal, donde ayer fue retirado por sus familiares para las honras fúnebres.
¿Quién era la segunda víctima?

Exactamente una hora más tarde fue ultimado con varios tiros en su humanidad, el joven Yeferson Jhorman Viveros Caicedo residente del barrio Ortez de Cartago.
El modus operandi del o los agresores se repitió; una llamada telefónica, la víctima estaba tranquilo en la casa, pero salió a cumplir la cita con la fatalidad.
Esta vez el citado salió rápido a cumplir con lo pactado por celular, pero iba como parrillero y en la vía que de Cartago lleva a Zaragoza, Valle del Cauca, por los lados de Contegral, casi que no le dan tiempo ni de bajarse de la moto en la que llegó, es más quedó con el caso puesto.
Ahí mismo le dispararon en repetidas ocasiones hasta verlo morir.
Después del levantamiento del cadáver y la posterior reclamación por parte de los familiares, queda la tarea para las autoridades de desentramar no solo estas dos muertes, sino quién las ordenó y por qué motivo.



