Masacre familiar en Pereira

La violencia no da tregua en Pereira,  y esta vez el corregimiento de Puerto Caldas fue escenario de una nueva tragedia, donde dos sicarios acabaron con la vida de un joven de apenas 20 años y de sus dos abuelos, quienes murieron intentando protegerlo, dos personas inocentes que, sin tener relación con el ataque.

¿Qué pasó?

Los hechos ocurrieron a las 9:30 de la noche del viernes 8 de agosto en la calle 22 con carrera 4 del barrio María Auxiliadora, en el corregimiento de Puerto Caldas. En ese momento, Yefrin Andrés Herrera Tamayo, estaba en su vivienda junto a su abuela, Blanca Nelly Osorio Piedrahíta, de 63 años, y su abuelo, Diego de Jesús Herrera Tamayo, de 65 años.

De repente, dos sujetos desconocidos llegaron en una motocicleta de alto cilindraje. El parrillero descendió del vehículo e ingresó a la casa y, sin mediar palabra, apuntó contra Yefrin para asesinarlo. Fue entonces cuando doña Nelly, en un acto de amor y valentía, se interpuso para proteger a su nieto, lo abrazó con fuerza y trató de cubrirlo con su cuerpo. El sicario no dudó en disparar, hiriendo a la mujer.

Don Diego, esposo de Nelly y abuelo de Yefrin, se levantó decidido a enfrentar al agresor. Con el valor que solo da el amor por la familia, tomó un machete y trató de impedir el atentado sicarial. Sin embargo, los delincuentes lograron desarmarlo, y lejos de detenerse, le dispararon en repetidas ocasiones y además lo agredieron con el mismo machete.Tras el ataque, los asesinos huyeron a toda velocidad en la motocicleta, tomando la vía secundaria de Puente La Máquina con rumbo hacia Cartago.

Lo auxiliaron

Las autoridades policiales fueron alertadas de inmediato y se desplazaron hasta la vivienda. En el andén de la casa  estaba don Diego, aún con signos de vida. Presentaba una herida en la espalda causada con un machete y otras heridas de bala. De inmediato, los uniformados lo auxiliaron y lo trasladaron de urgencia al hospital de Cartago, donde ingresó con cuatro heridas por proyectil de arma de fuego en la parte baja del abdomen y en los glúteos. Los médicos lo llevaron de inmediato a cirugía en un intento desesperado por salvarle la vida.

Estaban dentro de la casa

Dentro de la vivienda, las autoridades hallaron una escena de dolor y muerte. En el piso estaba el cuerpo de Yefrin, quien había recibido cuatro impactos de bala: dos en la cabeza, uno en el cuello y otro en el hombro izquierdo. A su lado estaba  su abuela, doña Blanca Nelly, con un disparo en el pecho, y otro en el abdomen. Ambos perdieron la vida de manera instantánea.

El grupo de criminalística de la Sijín de Pereira se desplazó hasta la vivienda y realizó la inspección técnica de la escena donde encontraron  7 vainillas calibre  9 milímetros, un proyectil calibre 9 milímetros y 1 proyectil deformado calibre 38 . Posteriormente, los cuerpos de la abuela y el nieto fueron trasladados a las instalaciones de Medicina Legal de Pereira, para la respectiva necropsia.

El abuelo murió

En la mañana de ayer, la familia recibió un nuevo golpe que rompió aún más su corazón: don Diego no resistió la gravedad de las heridas y falleció en el hospital. Unidades de la Sijín de Cartago realizaron la inspección técnica del cuerpo y posteriormente fue trasladado a Medicina Legal de esa ciudad.

Sus vidas

Doña Blanca era natural del municipio de Santuario, mientras que don Diego había nacido en Cartago. Se conoció que don Diego no alcanzó a disfrutar de su pensión, la cual había logrado hace apenas tres meses, después de toda una vida de trabajo y sacrificio. La pareja se había hecho cargo de la crianza de  Yefrin desde que era un niño, luego de que uno de sus hijos fuera asesinado en circunstancias similares. Desde entonces, lo cuidaron y lo quisieron como si fuera su propio hijo, entregándole todo su amor y protección, hasta el último día de sus vida.

Los móviles

Aunque está masacre es materia de investigación por parte de las autoridades judiciales, de  forma extraoficial se conoció  que Yefrin estuvo dos años radicado en Chile tras haber sufrido amenazas en el barrio, pero hace un año regresó a Pereira y se encontraba viviendo nuevamente con sus abuelos, con quienes compartía el hogar donde, trágicamente, los tres fueron asesinados.

147 homicidios se han registrado en la ciudad de Pereira.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -