Orden público en el filo de la guerra 

El orden público en el occidente de Risaralda volvió a moverse. No solo por la activación de un artefacto explosivo en la vía Santa Cecilia – Puente Guarato, sector de Cicuepa, jurisdicción de Pueblo Rico, sino porque el hecho confirma un escenario más complejo: mientras el Clan del Golfo mantiene presión en municipios como Mistrató, Belén de Umbría y Apía por el control de economías ilegales, ahora no se descarta la acción del ELN, específicamente del Frente Manuel Hernández El Boche, que históricamente se mueve entre Risaralda y Chocó. La explosión no dejó heridos, pero sí dejó claro que el corredor sigue siendo estratégico y que la disputa no está apagada.

Qué pasó en la vía

A las 8:30 de la mañana, un pelotón motorizado que custodiaba el corredor entre Pueblo Rico y Puente Guarato fue atacado con un explosivo activado a distancia. No era una motobomba, como comenzó a circular en rumores, sino una carga improvisada que estalló cuando el camión y las motocicletas avanzaban por la ruta. El vidrio trasero del camión quedó destruido y una moto terminó en el suelo durante la reacción. No hubo soldados lesionados ni afectación a civiles. La movilidad fue suspendida de manera preventiva mientras se revisaba el terreno y horas después, sobre la una de la tarde, el tránsito fue normalizado tras descartar otros explosivos.

Eln en la ecuación

Las autoridades atribuyen la acción al ELN, Frente Manuel Hernández El Boche. No se habla de campamentos permanentes en suelo risaraldense, pero sí de tránsito armado que cruza el límite con Chocó, ejecuta acciones y regresa. Según lo expuesto, el ataque estaría ligado a la captura reciente de alias el Indio, señalado integrante de esa estructura, quien ya había sido detenido años atrás por portar explosivos y armamento y ahora era requerido por un juzgado especializado de Pereira. La hipótesis es que se trataría de una retaliación.

No se necesita un grupo grande

Un punto clave del análisis es que para activar un artefacto de este tipo no se requiere una columna numerosa. Basta una sola persona con el conocimiento para instalarlo y detonarlo. Tras la explosión se habló de la presencia de dos individuos en el sector que, luego de accionar la carga, corrieron hacia la parte alta de la montaña. Se desplegó búsqueda con apoyo aéreo, pero el terreno boscoso facilitó su huida. Eso cambia la lectura: no es una toma armada, es una acción puntual que busca impacto y mensaje.

Orden público bajo presión

El hecho no puede analizarse aislado. Risaralda viene enfrentando la presión del Clan del Golfo en varios municipios del occidente. Ahora, con este episodio en Pueblo Rico, aparece con más fuerza el nombre del ELN. Dos estructuras distintas, un mismo interés: presencia y capacidad de acción. En zonas donde antes la preocupación era el homicidio selectivo ligado al microtráfico, hoy también se suma el riesgo de explosivos en corredores donde transita población civil, incluidos niños que se movilizan hacia sus colegios en Santa Cecilia. Risaralda no está en guerra declarada, pero tampoco está blindada. El orden público ya no se mide solo por cifras de muertos, sino por la capacidad de estos grupos de aparecer, golpear y desaparecer.

¿Hay control?

Desde la fuerza pública aseguran que existe control territorial, que no hay amenazas electorales directas y que el dispositivo de seguridad está activo. Sin embargo, la activación de un explosivo en una vía utilizada por civiles demuestra que la capacidad de acción sigue presente. Control no significa ausencia de riesgo, significa presencia constante en un corredor históricamente usado como paso entre departamentos.

Transportadores y el fantasma de la extorsión

Aunque no hay denuncias formales, surgieron inquietudes sobre posibles cobros para transitar por el sector. Oficialmente no existen reportes radicados, pero el temor circula en conversaciones del gremio. Las autoridades reiteraron que cualquier intento de cobro ilegal debe denunciarse y recordaron que hay líneas habilitadas para entregar información.

Lo que dijo el comandante

El teniente coronel Luis Alfonso Palomino Elejalde, comandante del Batallón San Mateo, afirmó que este tipo de acciones no solo buscan afectar a la tropa sino generar temor en la comunidad que usa la vía. Indicó que se reforzará la presencia militar en el sector y que continuarán las operaciones contra cualquier grupo armado que intente moverse en el área. También desmintió que se tratara de una motobomba y reiteró que no hubo heridos.

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