¿Quién iba a pensar que por una fractura en un brazo un niño podría perder la vida? Pues esto fue lo que le pasó a Yeison Adrián Niaza Tapasco de 7 años de edad, quien murió durante una operación en un centro clínico de Armenia.
Según los especialistas, en sí el menor no falleció por la fractura, sino por las consecuencias de un procedimiento realizado por un sobandero, el cual se denomina síndrome compartimental.
¿Qué pasó?
Según la familia, el menor sufrió una caída de su propia altura el 26 de diciembre. El padre, oriundo del municipio de Marsella, decidió llevarlo al sobandero de un resguardo indígena, pero al parecer la práctica no tuvo éxito y ante la gravedad de los síntomas lo trasladaron hasta el hospital San José de Marsella donde los médicos tomaron la decisión de remitirlo a un centro de mayor nivel asistencial pediátrica y que tuviera convenio con la EPS.
Niaza Tapasco fue remitido a la clínica La Sagrada Familia de la ciudad de Armenia y en medio de un procedimiento especializado de drenaje de su brazo derecho, presentó una infección la cual generó que fuera intervenido quirúrgicamente, a las 7:25 p.m. del 27 de diciembre fue reportado a la Policía Quindío que en la sala de cirugía Niaza Tapasco sufrió un paro cardiorespiratorio que finalmente acabó con la vida del niño.
¿Qué es?
Expertos de la salud explicaron el síndrome y por qué el menor pudo presentar esta patología.
“… Durante la práctica (sobar) se pueden desplazar a otras partes del cuerpo los trombos (coágulo sanguíneos) que están en el punto de la lesión”, expresó el profesional de la salud.
Y agregó: “El síndrome compartimental es una inflamación de los tejidos que causa infección severa y un conjunto de afectaciones que el menor también pudo presentar posiblemente habría generado que se empeorará su salud y, con el detonante de la infección, es muy probable que haya derivado en paro respiratorio y fallecer”.



